El “comeback” de Rones de Puerto Rico Por Rosa María González Lamas el

Le contaba a Pedro Cuéllar, director de comunicaciones de PRIDCO y el programa de Rones de Puerto Rico, que se me suben los colores cada vez que veo una nueva promoción de la campaña que desde hace años algunos países productores de la cuenca del Caribe exitosamente realizan  —primordialmente en Europa—  bajo el lema “True Caribbean Rum”, y en la que no participa Puerto Rico a pesar de ser el líder de producción no sólo del Caribe, sino del mundo.

Lo cierto es que a pesar de que a Bacardi se le conoce en el mundo entero, los rones de Puerto Rico como colectivo son casi unos desconocidos fuera de los Estados Unidos, algo en lo que tenemos que trabajar como país productor, pues el ron es una categoría que sigue en alta demanda entre los consumidores internacionales y los nuestros hechizan a los paladares más conocedores tan pronto les degustan por primera vez.

¿Qué ha pasado con Rones de Puerto Rico en esta época donde hemos escuchado poco de ellos, salvo para enterarnos que se habían quedado sin presupuesto para promoción? Pues no poco, me contó Cuéllar, y los frutos de ese trabajo discreto, pero con solidez, los vamos a empezar a ver este otoño, pues entre mediados de septiembre y mediados octubre Rones de Puerto Rico lanza una importante campaña de divulgación sobre nuestros rones y todo lo que esta industria —la industria de biotecnología más grande del Caribe––  está haciendo para fortalecer su rol en la economía local.

Uno de los ejes de ese esfuerzo ha sido el comienzo de un nuevo proyecto para producir caña de azúcar en el país, pues uno de los peros que la Organización Mundial del Comercio había puesto a Puerto Rico para definir a sus rones como caribeños es precisamente que no se elaboraban con caña nacional, sino con melazas importadas, cuya oferta, también, empieza a estrecharse. Para eso, Fomento está en contacto con varias empresas con experiencia en la producción de caña de azúcar y pronto se espera concretar un acuerdo para reactivar esta industria agrícola, con métodos modernos, y la puesta en marcha de los ingenios cañeros.

Esta reactivación para garantizar la disponibilidad de materia prima va a ser beneficiosa no sólo para las empresas locales que ya producen ron, sino para propiciar el surgimiento de nuevos productores y nuevas etiquetas y, en consecuencia, más ron, que ayude a compensar la pérdida que ocasionó que Diageo decidiera trasladar fuera de Puerto Rico su producción de Captain Morgan. En este ángulo, hay empresas interesadas en la producción de rones agrícolas y artesanales, y Fomento no descarta la creación de una central experimental para producción, con lo que debemos de esperar nuevas etiquetas de ron en un futuro no lejano.

Estas bases van a permitir consolidar el lanzamiento de un sello de calidad para identificar al ron producido en la Isla, que resalta su exigencia principal de envejecimiento obligatorio, y que busca apoyar el objetivo primordial de imagen que es destacar el liderazgo de Puerto Rico como productor de rones de excelencia a nivel global, y no sólo del Caribe. Como parte de este esfuerzo se realizarán actividades de promoción en Chicago, Nueva York, New Jersey, Florida, Texas y California, y se usarán las redes sociales para llegar tanto al trade como a los consumidores de ron.

Y es que los importadores y distribuidores de ron en Estados Unidos son una pieza clave en la ecuación de ventas que luego reportarán devolución de arbitrios a Puerto Rico, con lo cual Rones de Puerto Rico trabaja también en el fortalecimiento de la relación con ellos, para integrarlos también en esfuerzos de promoción internacional que permitan que de forma indirecta la Isla también pueda recibir su reembolso por ventas de ron realizadas fuera del territorio de los Estados Unidos.

Así que en resumen, en los pasados 18 meses, Fomento y su programa de Rones han logrado aumentar la producción para compensar las pérdidas de la salida de Captain Morgan, mejorar las relaciones con las islas del Caribe que producen ron, fortalecer las relaciones con los productores puertorriqueños de ron, comenzar un nuevo proyecto de cultivo de caña de azúcar en Puerto Rico, crear un sello de calidad para nuestros productos y aprobar una ley para garantizar la sustentabilidad del programa de Rones de Puerto Rico.

El ron es un símbolo de la excelencia de la producción agroalimentaria e industrial de Puerto Rico por el que todos debemos sentir orgullo y convertirnos en embajadores, no sólo por su importancia como elemento histórico y cultural de nuestra identidad como pueblo, sino por su enorme peso en dólares y centavos para la economía de Puerto Rico.

*La autora probó su primera gota de vino con pocos días de nacida. Probablemente así Rosa María González se interesó en él. Desde San Juan, escribe del planeta sabor en www.viajesyvinos.comwww.foodsfromspain.com y Magacín.