El “mejor” vino Por Rosa María González Lamas el

Sin duda que más de una vez, los lectores de Divinísimo han escuchado eso de que “el mejor vino es el que más te gusta”. ¿Es o no es así?

Al igual que a otros profesionales del sector a mí me preocupa que muchos consumidores, especialmente los que empiezan en el mundo del vino, crean a rajatabla lo que afirma este cliché. No podemos confundir “mejor” vino con vino “más placentero” porque no son necesariamente sinónimos. Hay vinos que pueden gustar mucho y, sin embargo, ser vinos muy simples o imperfectos. Del mismo modo, hay vinos impecablemente elaborados a nivel técnico que no gustan a mucha gente por motivos diversos.

Para explicarlo fácil, esto es como los políticos. La simpatía o el aspecto físico no hacen a un funcionario o funcionaria el “mejor” gobernante, sino sus capacidades administrativas, de diálogo, o su visión de futuro, entre muchos otros factores.

El placer que puede generar una copa de vino puede estar asociado a muchísimos factores que no se limitan a lo que es como producto.  La circunstancia en que lo tomas, con quien lo haces, tu nivel de conocimiento o las expectativas que tienes de marcas concretas como símbolos aspiracionales, entre muchas cosas. Son todos elementos que influyen en tu aprecio por el vino, haciendo que pueda llegar a gustarte muchísimo, sin que necesariamente lo conviertan en el “mejor”. Es, simplemente, el que más placer te causa en una circunstancia concreta.

Por el contrario, hay vinos que desde una perspectiva puramente técnica (como puede ser la complejidad de su trabajo en viña, su elaboración, su capacidad de envejecimiento, su aptitud para armonizar comidas, o su buena evolución con el tiempo), son vinos magníficos, pero no siempre apreciados, tanto por quien tiene como por quien no tiene un conocimiento vasto de los elementos que hace a un producto “mejor”.

Por ello, además del placer que les genera, los consumidores deben de tener bases técnicas para poder reconocer superioridad en el vino, aunque no sean los vinos que más les gusten. Esto se logra catando mucho y capacitándose con profesionales que puedan enseñarle a identificar defectos y virtudes en los vinos, como si es brillante o turbio, si tiene aromas que no debería de tener, si su color corresponde a lo que su edad sugiere y otros aspectos relacionados a la elaboración o el manejo, como puede ser la temperatura de servicio. Es lo que hacen los profesionales de la cata, quienes en los ejercicios de cata técnica, buscan los vinos con menos defectos, pero también con mayores cualidades técnicas, considerando pocas veces aspectos relacionados con las emociones que genera un producto.

¿Qué es mejor? ¿Un plato muy elaborado con técnicas de cocina de vanguardia, o un buen plato de arroz con habichuelas? Muchos preferirán el sabor de las habichuelas, pero la complejidad del otro concepto requiere de unas destrezas adicionales de elaboración para jugar con texturas, presentaciones y otros elementos, que le confiere superioridad a nivel técnico, aunque no genere placer a todos por igual.

Con frecuencia me preguntan cuál es en mi opinión el “mejor” vino. Yo no creo que hay un “mejor” vino. Creo que hay vinos mejor elaborados que otros, vinos más apropiados para ocasiones y personas determinadas, vinos que ofrecen muy buenas opciones de precio para lo que se halla en botella , vinos que emocionan más o emocionan menos, y vinos que me gustan muchísimo, aunque no necesariamente los identifique como los “mejores”. Por ellos es importante que los consumidores aprendan a apreciar un vino tanto desde su perspectiva hedonística, como desde su perspectiva técnica.

*La autora probó su primera gota de vino con pocos días de nacida. Probablemente así Rosa María González se interesó en él. Desde San Juan, escribe del planeta sabor en www.viajesyvinos.comwww.foodsfromspain.com y Magacín.