Casillero del Diablo Por Rosa María González Lamas el

Chile se precia de ser uno de los pocos lugares en el mundo que cuenta con un verdaderamente amplio conjunto de condiciones geoclimáticas propicias para el cultivo de la vid y la producción de vino, ya que de norte a sur hay valles con suelos y climas diversos, que ofrecen una selección de alternativas para crear vinos con muchos matices y representativos de sus territorios y de las uvas que les dan vida. Esto permitió el desarrollo de una importante industria vitivinícola que en las últimas décadas ha repercutido en el mundo entero.

Del territorio dedicado en Chile al cultivo de la vid, unas 7,500 hectáreas pertenecen al grupo bodeguero Concha y Toro, un proyecto que remonta sus orígenes a 1883 cuando su propietario, don Melchor Concha y Toro decidió comprar cepas de uva en Burdeos y contratar a un enólogo francés para elaborar su vino. En las décadas subsiguientes se sentaron las bases para un desarrollo empresarial que, a nivel comercial y de operaciones, despegó entre las décadas de 1980 y 90, culminando con la transformación de la empresa familiar en una que cotiza en bolsa en los mercados internacionales. Hoy, Concha y Toro es una de las empresas líderes de América Latina y algunos la posicionan entre las primeras quince marcas del mundo.

Casillero del Diablo es quizás la línea más conocida de la empresa, y a su origen lo rodea la leyenda que creó don Melchor para ahuyentar a los enemigos de lo ajeno, atribuyendo a un probable diablillo misterioso las continuas desapariciones de los mejores vinos que él siempre reservaba para sí, a pesar de conservarlos en un lugar especial de guarda.

La de 1953 fue la primera cosecha formal de Casillero del Diablo, que pronto se convertiría en un “best value” en vinos, una etiqueta con consistencia, año tras año a muy buen precio.

Los vinos de Casillero del Diablo persiguen ser expresivos de cada una de sus variedades de uva, pero también ser refinados y amables, a tono con la tendencia que Concha y Toro entiende tiene el consumidor de buscar un nivel de sofisticación diverso en el vino.  La bodega elabora variedades como Pinot Grigio, Sauvignon Blanc, Chardonnay, Cabernet Sauvignon, Malbec, Merlot, Syrah, Carmènere, y mi favorito, Pinot Noir.

Estos vinos pueden conseguirse en La Enoteca de Ballester, Costco, supermercados y otros establecimientos de venta de alimentos y bebidas en Puerto Rico.

*La autora probó su primera gota de vino con pocos días de nacida. Probablemente así Rosa María González se interesó en él. Desde San Juan, escribe del planeta sabor en www.viajesyvinos.comwww.foodsfromspain.com y Magacín.