Middle Sister, revolución femenina Por Rosa María González Lamas el

Discrepo de quienes, como leí recientemente, piensan que las mujeres en Puerto Rico sólo beben vino blanco y necesitan activarse en la compra de vinos. Tanto en Puerto Rico como en muchísimos otros lugares del mundo, las mujeres son el eje de los consumidores de vino, quienes llevan una voz cantante en las compras en grandes superficies, y quienes constituyen el segmento mayoritario en las nuevas generaciones de consumidores.

Otra cosa es que algunos comerciantes de vino portorricensis hasta ahora no hayan sabido reconocer la importancia de la mujer como consumidora, englobándola en un mercado amplio en lugar de hacer esfuerzos dirigidos específicamente al sexo femenino como segmento comprador.

Quizás porque algunos sí se han empezado a poner las pilas en reconocer esa realidad es que últimamente he ido a más de un evento de vinos y licores “for ladies only”, donde la mujer ha cobrado protagonismo como degustadora y compradora, tanto de los productos más premium, y sin distinción de género, como de otros más entry-level, divertidos y enfocados en puro lifestyle, aptos para todas las edades y moods.

Es el caso de los Middle Sister Wines, una línea de vinos que arrasa en Estados Unidos y recién llegó a Puerto Rico de la mano de La Bodega de Méndez, quienes se encargaron de hacer su presentación formal en el mercado con uno de estos eventos donde las chicas se vuelven verdaderas reinas de la película, apoderándose del protagonismo enófilo, en un verdadero festín de disfrute y diversión.

Más que una línea de vinos, Middle Sister Wines es un concepto de estilo de vida, fundamentado en esa hija del medio, con hermanos y/o hermanas mayores y menores, que siente la necesidad de reinventarse constantemente a través de su vestuario, arreglo personal, o aficiones. Ese espíritu de reinvención constante es, realmente, lo que caracteriza a las mujeres y lo que busca recrearse en cada una de las etiquetas de estos vinos, que se “armonizan” con una personalidad diversa, desde la “surfer” a la “drama queen”.  En resumen, que para quienes se preguntan “¿qué me pongo?”, Middle Sister ofrece un atuendo diverso en copa, pero también un conjunto de gimmicks y merchandising, y un compromiso comunitario solidario que trasciende las botellas.

Los vinos de Middle Sister son desenfadados, divertidos, para beber sin tener que reflexionar demasiado en lo que hay dentro de la botella, porque lo que se vierte en el paladar es un líquido placentero, amigable, con mucho humor y con posibilidades para todos los gustos, a través de una selección de las principales variedades de uva  –chardonnay, sauvignon blanc, pinot grigio, merlot, pinot noir, cabernet sauvignon, malbec o moscatel–   con perfiles bastante varietales, fáciles de abordar, pero no por ellos simples o insulsos.

En medio de aquella suerte de revolución femenina que se apoderó de La Bodega de Méndez en Guaynabo, en que algunas chicas chic se lanzaron desinhibidamente al kareoke, otras se dedicaron al cotilleo vinícola y no vinícola, y casi todas se esforzaron por lucir lo más glamorosas posible en las decenas de selfies que se hicieron, desfilaron muchas copas que nos permitieron descubrir el perfil de algunas variedades de los Middle Sisters que han llegado a Puerto Rico.

El sauvignon blanc (surfer chic) destacó más por su mineralidad con recuerdos a piedra mojada que por su exuberancia tropical. El pinot noir (goodie two shoes), fue un retrato en nariz de esa variedad, con sus típicas notas a fresa, pero también sutiles matices tostados de algún pase por madera. Y el Pink Passionata, rosado elaborado a partir de uva moscatel argentina, se fue por la línea evocadora de los White Zinfandels, aunque con un toque que no alcanzaba igual nivel de dulzor. Todos con buen volumen en boca. Middle Sister Wines también tiene un par de vinos espumosos, aunque de momento no están disponibles en nuestro mercado. El precio de estos vinos ronda los $ 15-16 por botella.

A la par que se conversaba en mesa o en barra o se movía el esqueleto al son de la música, iban proyectándose en pantalla una divertida ristra de viñetas con pensamientos sobre el vino de cada una de las personalidades. Yo me quedé prendada de la “drama queen” porque me recordaba a la reina del humor negro Maxine, aunque pienso que la pinot noir le armonizaría mejor que la pinot grigio que le han asignado, salvo que a ésta última cepa se la haya escogido por sus raíces italianas, y que el “drama” realmente se inspire en alguna trama operística de Verdi o Rossini. Creo que, además de a personalidades, Middle Sister apela a distintos ánimos de la mujer en diferentes momentos, y que todas tenemos algo del glamour que proyecta la “drama queen” de la etiqueta, y una fina intuición para saber con cuál etiqueta armonizar cada momento del vino.

*La autora probó su primera gota de vino con pocos días de nacida. Probablemente así Rosa María González se interesó en él. Desde San Juan, escribe del planeta sabor en www.viajesyvinos.comwww.foodsfromspain.com y Magacín.