Friday Wine Lunch Por Rosa María González Lamas el

Hacía tiempo que no sacaba un ratito para irme de viernes social, y lo cierto es que no pude escoger mejor destino que uno de los almuerzos mensuales que celebran en La Bodega de Méndez los últimos viernes de mes. Me han recordado aquellos primeros viernes de mes que esperábamos con ansias antaño en el colegio porque sólo había clases hasta medio día, dejándonos el resto de la tarde relax para el disfrute, como preámbulo del fin de semana.

Así que si quiere disfrutar de un fin de mes distinto, con el placer de una comida con amigos y el descubrimiento de nuevos vinos, los Lunch @ La Bodega son para usted.

Más que almuerzos comentados de degustación, estos encuentros enófilos son, para mí, una celebración a la capacidad del vino de generar amigos alrededor de una copa o una mesa. Es lo que realmente me motivó a mí hace muchos años a ir semana tras semana a tomar cursos de vino, sobre todo para pasármela bien con mis amigos, independientemente de cuán eruditos en materia enológica pudiéramos convertirnos. Y si me he disfrutado a cabalidad este Friday lunch, ha sido precisamente porque en Méndez se dieron cita alrededor de las mesas muchos de esos amigos que me acompañaron en mis inicios como curiosa del vino, y que hoy continúan honrándome con su amistad, sin haber perdido aquellas expectativas mucho menos complejas de lo que era una experiencia vinícola. Recordar es vivir y durante el almuerzo bebimos y disfrutamos nuestros recuerdos, compartimos los cuentos sobre lo que hacemos actualmente, reflexionamos sobre política latinoamericana, nos gozamos las notas de Bobby Capó y hasta las peripecias amatorias de Ava Gardner y no precisamente con el torero Luis Miguel Dominguín.

Este trasfondo de risas, conversación y amigos son cada último viernes de mes el ciclorama del Lunch @ La Bodega, que selecciona y explica varios vinos para armonizar un menú creado por la Chef Lorraine Colón. En nuestra cita, los sabores en el plato pasaron por un aperitivo de queso, jamón, tosta y aceitunas, seguido de un bacalao con puré de habas y perfume de azafrán, cordero al vino con verduritas, y un postre de quesada con chocolate oscuro y salsa de frutos silvestres. Porciones adecuadas para que el almuerzo no se tornara pesado, y se pudiera pasar de un plato a otro ágilmente, al igual que a sus armonías en copa.

Nuestra selección de vinos se trasladó a la denominación de origen Valdeorras, una comarca en la Galicia interior que se destaca como uno de los epicentros de la uva godello, una de las blancas autóctonas del noroeste español, rescatada cuando estaba casi a punto de desaparecer y que en los últimos quince años ha tenido un renacer espectacular. Junto con ella, la mencía, la uva tinta más abundante por esa zona. Un godello y dos mencías de Bodegas Avanthia, una bodega enfocada en la exportación, fueron los vinos seleccionados para presentarse en este almuerzo.

Pudieron ser éstas u otras botellas, porque contrario a las catas más formales, en estos almuerzos, el vino, más que el objetivo, es realmente la excusa, una oportunidad para salir de la rutina un viernes, disfrutar un rico almuerzo, pero más que todo, de la amistad que gira alrededor de la mesa, servida entre un incomparable marco de botellas para descubrir.

*La autora probó su primera gota de vino con pocos días de nacida. Probablemente así Rosa María González se interesó en él. Desde San Juan, escribe del planeta sabor en www.viajesyvinos.comwww.foodsfromspain.com y Magacín.