Maridaje de Cencerro Por Rosa María González Lamas el

Los organizadores del Campeonato de Asturias de Pinchos y Tapas tuvieron la gentileza de invitarnos a los miembros del jurado de la competencia a una fantástica comida de degustación a uno de los locales más respetados en la hermosa ciudad de Gijón: El Cencerro.

Si en Gijón se come muy bien, éste es probablemente uno de los restaurantes donde se come mejor. Regentado por argentinos, El Cencerro es uno de los lugares donde he comido más a gusto últimamente porque en su espacio muy tradicional, casi con aire de bistrot, se realiza una cocina pulida e innovadora basada en ingredientes de temporada y de la esencia gastronómica de Asturias, acompañado todo de una exquisita selección de panes caseros, todo basado en una gran sencillez ejecutada con gran creatividad.

Ensalada de canónigos con papa y lascas de trufa negra, carpaccio de patitas de cerdo con foie-gras, steak tartare de buey viejo con helado de mostaza, carpaccio de calamares con tallarín crujiente de sepia (puro chicharrón de mar), bacalao con callos y postre de chocolate con naranja completaron un desfile de sabor que felicitó con creces una docena de muy exigentes cocineros, periodistas y críticos gastronómicos españoles con quienes compartí como jurado.

En El Cencerro se sirven habitualmente otros manjares como croquetas artesanas de centollo con alioli de calamar, pulpo con tocino de jamón de Jabugo, o magníficos chuletones de carne asturiana.

Además del muy buen servicio y las delicias confeccionadas por la chef Viviana Fleischer, una de las cosas que me encantó de El Cencerro fue su dimensión vinícola. Su esposo Damián, nuestro anfitrión, hizo un adecuadísimo, variado y original maridaje para nuestro menú, con armonías que pasaron por la sidra brut (que se elabora con segunda fermentación en botella, como el champán), una rica cerveza artesanal que ellos mismos elaboran, un fino de Jerez, un sorprendente vino blanco del Loira francés (Froggy Wine), un tinto francamente bueno y raro, el EseUno, pues su uva prieto picudo se cultiva en León y se vinifica en Asturias para embotellarse como vino de mesa, y una sidra dulce Valverán para redondear el postre.

Si bien ésta fue una especial selección para nosotros, en El Cencerro tienen una carta de vinos muy ponderada, con etiquetas de mucho nivel, y algunas no demasiado comerciales lo que lo vuelve un destino muy apetecible para los exploradores del vino.

Asturias tiene una riqueza gastronómica impresionante, que les invito a descubrir, al igual que El Cencerro, si viajan por estos rumbos.

*La autora probó su primera gota de vino con pocos días de nacida. Probablemente así Rosa María González se interesó en él. Desde San Juan, escribe del planeta sabor en www.viajesyvinos.comwww.foodsfromspain.com y Magacín.