Viejo San Juan se muda al área oeste Por Amaya García Velasco el

Cuándo mencionamos Don Frappe y Don Maceta, pareciera que son los nombres de dos personajes singulares en algún cuento de niños, en vez de los nombres de dos establecimientos sin otro rival. El primero es reconocido como una de las paradas obligatorias para los dulceros en la carretera PR-2, en Añasco. El segundo es la nueva adición a esta casona rústica que, además de una barriga contenta, promete una experiencia culinaria y visual única en el área oeste.

Todos los fines de semana, cientos de comensales de diversas partes de la Isla se dan el viaje para visitar a Don Frappe, y probar las decadentes batidas de nutella que han hecho famoso al establecimiento a través de los años.

Donde todo empezó

Según cuenta su dueño Edwin Tirado, la historia comenzó con un simple bizcocho de zanahoria. “Yo estaba en la universidad, tenía que mantener una bebé, y empezamos a hacer bizcochos. El de zanahoria fue lo que nos puso a producir”, narra. “Cuando vine al área oeste, montamos el carrito pequeño y luego, cuando perfeccionamos el frappe de nutella, eso nos dio el impulso para montar Don Frappe y ahora Don Maceta”.

Los humildes comienzos de Don Frappe también contaron con la mano del chef Ednaldo Flores quien, durante dos años, ayudó a perfeccionar la línea de producción del puesto de batidas, para acomodar la creciente clientela. No obstante, Tirado siempre tuvo planes más grandes para Flores, quien trabajaba en Vaca Brava en Barranquitas. Así nació el “chef Maceta”, quien ahora lidera el restaurante que lleva su curioso nombre.

“Desde que yo empecé con el chef Maceta, siempre estaba la idea de que hiciéramos un restaurante y él cocinara”, cuenta Tirado entre risas. “Él es el mejor en el pilón, haciendo mofongo y por eso le decían ‘El Rey de la Maceta’. Así, cuando vino a trabajar con nosotros surgió ponerle el nombre de Don Maceta al restaurante”.

La historia resume el nacimiento de lo que ahora es un dúo de restaurantes con un concepto único en el área oeste y, muy probable, en el resto de Puerto Rico. Esto, ya que no sólo es un lugar para comer bien, sino que es toda una experiencia visual y gastronómica.

Adoquines en Añasco

Con sus pisos y calles adoquinadas, sus garitas, patios interiores, techos altos y balcones, Don Maceta es una réplica exacta del Viejo San Juan. Diseñado y pintado a pincel por el artista oriundo de Rincón, Juan Crespo, las paredes del restaurante contienen pinturas de la Calle Tanca, la San Sebastián, y hasta réplicas de la fachadas del Colmado Bar Moreno y La Bombonera, instituciones sanjuaneras. Pero, ¿por qué traer a San Juan a Añasco?

“La realidad es que a mi esposa y a mí nos encanta el Viejo San Juan”, explica Tirado. “Recreamos una calle y trajimos un pedazo de la ciudad al área oeste. Se hicieron las aceras, recreamos La Bombonera, El Colmado Bar Moreno, la Capilla del Viejo San Juan; todos los mejores sitios del Viejo San Juan los pusimos en el restaurante”. Entre adoquines y jazz latino, la idea, según Tirado, es que los comensales sientan la paz que se respira en la ciudad colonial mientras disfrutan de un menú criollísimo donde las especialidades son las carnes y el mofongo.

Menú para todos

“Nuestro enfoque principal son los platos familiares”, indica Tirado. “Tenemos diez platos de la casa que son nuestro menú regular. Dentro de esos diez platos, los mas que se venden son ‘El majarete’ y ‘La hamaca’. El majarete es una mezcla de muchas cosas, pero es un mofongo de tu predilección, con churrasco, pechuga, camarones, tostones y queso Monterrey; todo en un mismo plato. La hamaca es una costilla guindando en forma de hamaca, con arroz siete carnes abajo, tostones y papas wedge”.

El único rival de la decadencia criolla de estos platos son los otros ofrecimientos del menú, todos preparados con la maceta, instrumento predilecto del chef.

Así, comensales pueden disfrutar de ‘La Siesta’, un costillar entero con papas; ‘El Caldero del Don’, con tiras de churrasco sobre arroz mamposteao; y el ‘Pez Maceta’, que es un mofongo relleno de churrasco y pechuga de pollo en salsa maceta, con chillo frito. Igualmente se destacan las sangrías y los mojitos, todos hechos en casa.

Pero una buena comida no puede terminar sin degustar un excelente postre. Por eso, Tirado explica que, aunque los comensales pueden disfrutar de un frappe, también recomiendan probar los postres de la casa, en específico ‘El Origen del Don’, que forma parte de la historia de ambos establecimientos. “Es un bizcocho de zanahoria con crema de queso, helado y crema batida. Se llama así porque cuando empecé en todo esto hacía este bizcocho con mi esposa”, describe Tirado.

Punto de encuentro

Es indudable que Don Maceta y Don Frappe ya tienen una bonita y duradera amistad. No obstante, los planes de Tirado no se quedan ahí, ya que espera que el lugar, que ya acomoda un kiosco de Pizza Cono, pueda ampliarse para incluir el kiosco Pica con el Don, y establecerse como un centro de entretenimiento en el área oeste. “Tenemos ahora mismo columpios, caballitos, y planes para montar un trencito y go karts. “Nos visita mucha gente de todos lados para probar los frappes, pero queremos que vivan una experiencia chévere, puedan venir temprano, comer, y pasar un día tranquilo sin tener que moverse a ningún lugar”, concluye Tirado.