Cabernet Franc Por Rosa María González Lamas el

De ahora en adelante, asegúrate de ponerle apellido a la Cabernet. Porque además de la popular y expandida Cabernet Sauvignon, a la que muchos se refieren como Cabernet o Cab, entre las variedades de uvas tintas hay otra que cada vez gana más protagonismo y se apellida Franc. Cabernet Franc.

Es una uva que a mí me gusta mucho. Muchísimo más que la Cabernet Sauvignon. Le hallo deliciosas notas florales, matices minerales, pero sobre todo, mucha elegancia en copa porque tienen la intensidad gustativa de las Cabernet Sauvignon, sin su tanicidad. Es más difícil de cultivar que esta última, porque la Cabernet Franc requiere de muy bajos rendimientos y una mejor ubicación para lograr concentración.

Conocida más bien como una de las uvas que integran los ensamblajes de los vinos de Burdeos o los méritage de California, en los últimos años la Cabernet Franc ha comenzado también a destacarse en solitario. Algo que no es de sorprender, pues algunos vinos muy prestigiosos, como el mítico Château Cheval Blanc, ya destacan a la Cabernet Franc como cepa mayoritaria.

En Francia, la Cabernet Franc se destaca en Pomerol y Saint Émilion, en Burdeos, a cuyos ensamblajes aporta notas especiadas y a pimiento, así como en el valle del Loira, más cerca de París, donde a los vinos elaborados a partir de Cabernet Franc se les conoce como Chinon. Es una variedad de maduración temprana, con notas a frutas rojas, flores violetas, tonos verdes vegetales y minerales a grafito y sus vinos son generalmente más aterciopelados.

A medida que los productores del Nuevo Mundo comenzaron a denominar los vinos por su uva predominante, para diferenciarse de los del Viejo, la Cabernet Franc comenzó a tener un resurgir como cepa en solitario, demostrando un buen desempeño gracias, en parte, a la falta de controles estrictos que permiten mayor experimentación.

Puesto que madura antes que la Cabernet Sauvignon, la Cabernet Franc se ha acoplado bien a climas más fríos y terroirs como los de los estados de Virginia, California, Nueva York y Washington, este último donde la Cabernet Franc expresa tanto exquisitos aromas como buena estructura y vinos balanceados en la mayoría de las propuestas monovarietales.

En la década del 1990 la Cabernet Franc comenzó a utilizarse en solitario en Napa y Sonoma, adquiriendo una presencia cada vez más prominente. En España, Italia, Chile, Argentina y en Nueva Zelandia se usa también como monovarietal y en Canadá, se elaboran incluso icewines a base de esta uva, como es el caso de los célebres Inninskillin.

Los vinos de Cabernet Franc son excelentes acompañantes para carnes y, en el caso de los icewines, también buenos complementos para quesos y bizcochos.

Los principales distribuidores de vino en Puerto Rico tienen vinos donde la Cabernet Franc es la estrella en la botella.

*La autora probó su primera gota de vino con pocos días de nacida. Probablemente así Rosa María González se interesó en él. Desde San Juan, escribe del planeta sabor en www.viajesyvinos.comwww.foodsfromspain.com y Magacín.