Willamette Valley Vineyards y sus pinot noirs de Oregón Por Rosa María González Lamas el

Aunque la zona más emblemática para los vinos de Pinot Noir es Borgoña, a esta región francesa en las últimas décadas le ha salido un traspatio de uva en el estado estadounidense de Oregón.

Situado en el extremo noroccidental de los Estados Unidos y en latitudes similares a Burdeos, Borgoña y el Ródano francés, Oregón es relativamente joven como zona de producción vitivinícola y fruto de la audacia de varios pioneros que decidieron arriesgarse en la década del 1960 y demostrar que en el estado podía cultivarse vid.

Oregón tiene más de una decena de áreas viticulturales (AVA) distribuidas en cuatro regiones productoras principales: Este, Oeste, Willamette Valley y Columbia George. En Willamette Valley, tres productores se establecieron en los sesenta del siglo pasado, convencidos de que allí podrían cultivarse variedades nobles de climas más fríos. Así, se comenzó a plantar allí pinot noir, en conjunto con otras variedades afines como la pinot gris, la chardonnay y más riesling, sentando las bases para el boom que vendría en la siguiente década, cuando nuevos bodegueros determinaron establecerse en la zona.

Cuando empezaba a asentarse la producción regional, se afincó en la zona Jim Bernau, fundador de Willamette Valley Vineyards, una bodega nacida en 1983.

Willamette se estrenó como un pequeño grupo de colegas apasionados por la pinot noir, hasta convertirse en un proyecto con 4,500 propietarios que fueron cambiando las siembras frutales de la zona por una de las uvas más complejas de elaborar, pero también más elegantes.

Es precisamente ésa la misión de la apelación Willamette Valley, la de crear vinos elegantes y clásicos a partir de la pinot noir en climas frescos. La de Willamette Valley Vineyards es la de cultivar, de manera manual, uva de la más alta calidad para entregar vinos expresivos de su variedad y territorio, con profundidad, balance y riqueza de matices en el paladar. Para ello utilizan mucho la microvinificación, lo que les permite escoger y conservar las mejores barricas para botellas más selectas.

Los pinot noir de Oregón son generalmente más en línea Viejo Mundo que Nuevo, y menos densos que los de California, porque el porcentaje mínimo de uva que deben de tener para etiquetarse como varietales, supera en 15% al del estado más al sur (75/90%).

Recientemente, nos visitó Karen Gardner, encantadora embajadora de la bodega en la que comenzó a trabajar como voluntaria a pesar de ser enfermera. B. Fernández, distribuidor de sus vinos, tuvo la gentileza de invitarnos a un grupo de amigos a disfrutar de estos magníficos vinos en conjunto con los sabores del talento gastronómico del puertorriqueño Javier Nassar, quien actualmente regenta Tras Patio, un restaurante íntimo pero muy creativo en la calle Uruguay, esquina Quisqueya, muy cerquita de Banco Santander y Banco Popular en la zona bancaria de Hato Rey.

Karen nos presentó cinco etiquetas, un blanco de riesling, y cuatro tintos pinot noir, que mostraron como una misma uva puede tener tonalidades diversas. Dos de mis uvas predilectas que reflejaron que los vinos de la bodega son fáciles de entender, afrutados y pulidos en el paladar, siempre con un agradable fin especiado, y muy versátiles como acompañantes de comida. El menú que creó Nassar fue sofisticado, con una sugestiva sazón de riesgo, pero sin excesos de innovación o tamaño, y que se ensamblaron a la perfección con el blanco y los cuatro tintos que se pudieron degustar.

De éstos  —Pinot Noir básico, Founders Reserve, Estate y Whole Cluster— mis predilectos fueron el Founders Reserve y el Estate. El Founders Reseve honra el recuerdo de quienes apoyaron de algún modo la fundación de la bodega y es un vino que se hace sólo en contadas añadas y mantiene la sincronía de fruta, unos matices aromáticos más evidentes de su crianza en madera, y un final más especiado en boca, sazonado con recuerdos a setas y algo de caramelo. El Estate, es un vino de finca, más estilizado y expresivo del terruño ferruginoso y volcánico, y también con rocas. Su añada 2008 fue una cosecha histórica, entregando un vino con mayores matices frutales y torrefactos a chocolate, una buena espina dorsal tánica, con sedosidad pero más estructura y densidad en el paladar.

Además de sus excelentes cualidades en botella, los vinos de Willamette Valley Vineyards tiene un aliciente adicional y es el atractivo precio de algunas etiquetas. Pueden conseguirse en El Almacén del Vino de B. Fernández (Puerto Rico).

*La autora probó su primera gota de vino con pocos días de nacida. Probablemente así Rosa María González se interesó en él. Desde San Juan, escribe del planeta sabor en www.viajesyvinos.comwww.foodsfromspain.com y Magacín.