Santa Cló nos regala un vino boricua Por Rosa María González Lamas el

Estoy tan entusiasmada con Bodegas Bearco como un niño que aguarda ansioso a ver qué cosas le traerían Santa Claus o los Reyes Magos de su cartita de deseos. Parece que nos portamos bastante bien porque a mí Santa Claus me dejó un proyecto visionario y diverso, como a mí me gustan, y un buenísimo sabor de boca, aunque para hacerlo se haya cambiado su tradicional atuendo rojo por otro sorpresa, en tinto y blanco.

Y es que no todos los días una tiene la fortuna de que den un regalito tan exclusivo como invitarte a formar parte de un grupo muy restringido, para catar en primicia del mundo mundial lo que es un vino que abre una nueva era en un mercado como es el de Puerto Rico. No sólo Santa Claus se botó con abrirme la puerta a esa especialísima mesa redonda, sino que a todos los catadores que en ella estuvimos nos dejó encantados con el fruto de la vid que se derramó en nuestras copas.

Porque Santa Cló se movió de La Cuchilla de Abelardo Díaz Alfaro al vino de la montaña de Bodegas Bearco, en el Barrio Certenejas de Cidra.

Los vinos que Bearco estrena en nuestro mercado esta semana navideña, buscan ser vinos que apelen a un consumidor que hasta ahora toma vinos muy económicos, brindando una nueva alternativa de mucha mejor calidad por muy poquito más de precio, con el aliciente de que están hechos en nuestra Isla.

De Bodegas Bearco hablamos ya en primicia en Divinísimo hace un par de semanas, cuando llevamos a nuestros seguidores de viaje imaginario por este proyecto de bodega en Puerto Rico que busca elaborar en nuestro país vinos a partir de mosto concentrado, con unos criterios de calidad muy exigentes. Y he ahí la diferencia.

En Puerto Rico ya se elaboraban vinos de mosto concentrado. Aproximadamente el 30% del vino que se consume en la Isla. Hasta ahí, más o menos. La gran diferencia es que la mayoría de estos vinos son malos malísimos. Y los nuevos que salen bajo las líneas Tango de Abeja, Chukkas (el nombre de cada período de juego un partido de polo) y Puerta de Hierro son buenos. Sorprendentemente buenos.

Los primeros, los malos malísimos en promedio valen entre 2.50 y tres dólares. Los de Bearco van a costar en promedio $ 4.99 e igual menos si alguien pone un especial. Y la diferencia de calidad entre unos y otros es dramática.

No es un invento. Lo afirmamos los privilegiados catadores de la mesa redonda que para comprobar si los de Bearco pasaban la prueba de fuego antes de poner pie en el mercado, hicimos una cata a ciegas donde contrastamos varios de los vinos de Bearco con otras botellas “equivalentes” disponibles en nuestros supermercados. Por equivalentes no nos referimos a equivalentes en calidad, sino a marcas de vino a partir de mosto concentrado elaborados aquí, y a marcas de vino importado hechas de uva y mosto fresco (no concentrado) y terminado y embotellado en su origen, de un precio que no supera los siete dólares.

No voy a entrar en los perfiles de aroma, sabor, color y textura de cada vino. Lo único que voy a contar es que en cada ronda de tres vinos catados a ciegas ((1) vino de mosto concentrado de Bearco, (2) un vino de mosto concentrado de un competidor local, (3) un vino terminado y embotellado de importación), los vinos de Bearco sobresalieron por mucho del resto, arrasando en las preferencias de los catadores, que teníamos paladares y niveles de conocimiento variados, pero que en esto estuvimos unánimemente en sincronía. Los vinos hablan, y esto fue lo que nos dijeron.

Otra cosa que nos dijeron es ¡cómo puede haber tantos consumidores en Puerto Rico bebiendo otros vinos tan malos! Desequilibrados, con notas de refermentación, humedad, insulsos, verdaderamente imbebibles. ¿O cómo hay gente dispuesta a pagar más por un vino terminado de calidad inferior? ¿No se supone que en Puerto Rico nos preciamos del paladar educado de nuestros consumidores? Haga usted esta misma prueba comparativa de cata a ciegas en casa y comprobará por sí mismo lo que digo.

Como los vinos de Bearco son varietales, cada ronda evaluó vinos de Chardonnay, Sauvignon Blanc, Merlot, Malbec, Tempranillo y Cabernet Sauvignon. Mis favoritos, en clave blanca y en clave Malbec. Otros catadores prefirieron otras variedades de uva. El enfoque del conjunto es el de ser vinos amigables, sencillos de entender, invitando a la siguiente copa, buenísimos para el copeo o beber bien relax, pero buscando tener carácter varietal y mucha calidad.

Estos vinos se van a presentar al mercado en tres líneas. La primera, Chukkas, tiene esencia más argentina, por ello tendrá Malbecs y Cabernet Sauvignon. Los Puerta de Hierro, más en onda española olé, tendrá variedades Merlot, Chardonnay, Cabernet Sauvignon y Tempranillo, pero no cultivada en España, sino en Mendoza, Argentina, donde esta cepa se da muy bien. Y los Tango de Abeja serán la línea exclusiva para Supermercados Econo.

Su precio de $ 4.99 es un happy médium para que quienes beben vinos económicos no tan buenos se animen a subir sus expectativas de calidad y su placer con muy poco más de dinero, y para que quienes beben otros vinos un poco más caros pensando que son buenas relaciones precio-calidad-placer, se percaten de que pueden beber mucho mejor por menos dinero.

Creo que la competencia va a tener que ponerse las pilas con la llegada de los de Bearco, que yo, desde luego, pienso incorporar a mi cava, donde conviven democráticamente y en armonía, al igual que en mi paladar, las botellas más modestas con algunas etiquetas de más postín.

Todos los amantes del vino en Puerto Rico tenemos que sentirnos orgullosos del trabajo que ha encabezado el enólogo argentino Héctor Durigutti, en unión de un grupo de puertorriqueños y puertorriqueños de adopción, no todos con previa experiencia enológica, que se han verdaderamente fajado, sacando adelante este proyecto en apenas ¡un año!, un récord en el mundo de hacer buen vino, y una transformación radical de la producción de vino en Puerto Rico, que ha sido posible gracias a la visión y el tesón de Alberto De la Cruz, presidente de Coca-Cola Puerto Rico Bottlers y otros varios proyectos, y master mind tras la nueva era de Bearco, esta bodega boricua que también es posible visitar los fines de semana en Cidra.

Como le dije a Héctor, con estos vinos has pegado más goles que tu compatriota Leonel Messi. Para él y para todo el equipo boricua, ¡enhorabuena! Brindemos esta Navidad por el éxito y larga vida de este proyecto.

*La autora probó su primera gota de vino con pocos días de nacida. Probablemente así Rosa María González se interesó en él. Desde San Juan, escribe del planeta sabor en www.viajesyvinos.comwww.foodsfromspain.com y Magacín.