Descubrir la comida árabe Por Glorysselle López el

Parece mentira, pero sí. Mucho tardé en descubrir la gastronomía árabe. Había contemplando la idea de disfrutar de los sabores y olores de esta impresionante gastronomía, pero les confieso que me atemorizaba un poco lo que podría ser esa experiencia. Poco a poco, fui aprendiendo sobre los ingredientes principales de esta cocina y me atreví a deleitar mis sentidos con tanta exquisitez.

Por recomendación, visité en restaurante Tierra Santa en Hato Rey. La ambientación de este lugar, sin  duda  alguna, te invita a relajarte y a disfrutar de cada uno de los detalles que acompañan la cultura árabe.

Comenzamos por ordenar dos clásicos: hummus y falafel. En principio, pensé que había cometido un error al pedir dos platos con garbanzos como ingrediente principal, pero para mi sorpresa no fue así. El hummus de garbanzo con crema de ajonjolí estaba suave, cremoso. Se podía untar fácilmente en el fresco y tibio pan pita que lo acompañaba. Por otro lado, el falafel despertó mis sentidos como hace tiempo ninguna comida lo había hecho. Esas pequeñas frituras de garbanzo son crujientes por fuera y cremosas y llenas de sabor por dentro, ya que el garbanzo es combinado con toques de cebolla, ajo y perejil. Las sirven acompañadas por una espectacularmente deliciosa salsa de ajonjolí. Una combinación que te deja con ganas de más.

Como plato principal, ordenamos las brochetas de cordero y el filete de res con sofrito árabe. Hace años había probado el cordero y la experiencia fue negativa; no me gustó y no quise volver a probarlo. Esta vez me arriesgué nuevamente y… ¡Wow! ¡Qué sabor! ¡Qué bueno que pude superar mi temor! Los pedazos de cordero, cocinados a la parrilla como brochetas, estaban jugosos y con una sazón en su punto que me permitió disfrutar el verdadero sabor de la carne. El filete de res, por su parte, fue sazonado con sofrito árabe (a base de ajo y perejil). Estaba tierno y jugoso, cubierto con pedacitos de almendra. Ambos platos vinieron acompañados con arroz pilaf y la refrescante ensalada árabe, preparada con tomates, pepinillos y perejil, aliñados con aceite de oliva.

Al final, casi sin poder comer más, ordenamos la muestra de postres. Una bandeja llena de confecciones a base de hojaldre, pistacho y miel como ingredientes protagónicos. ¿Cómo decidirse por uno? Finalmente escogimos los deditos de princesa; unos rollitos de hojaldre rellenos con una mezcla de miel y pistacho molido. El postre fue acompañado con el café negro de la casa, colado con semillas de cardamomo, una especia de origen hindú y muy utilizada en los países de Medio Oriente para darle sabor al café, al té y a platos dulces. Este último fue servido en la tradicional cafetera de latón.

La experiencia en general fue excelente. Las meseras fueron muy atentas en todo momento. Los tiempos de espera fueron cortos y la calidad de la comida estuvo por todo lo alto. El ambiente es muy relajado, perfecto para poner todos los sentidos en el disfrute de sabores exóticos de esta cultura.

¡Buen Provecho!

*La autora se describe como “madre, mesera, bloguera, ‘food writer’ y fotógrafa (wannabi)”. Le encanta compartir sus experiencias y descubrimientos gastronómicos. Puedes leer más sobre ella en: www.riquisimopr.com.