“Boyolé”, para el pavo y el lechón Por Rosa María González Lamas el

Nuestro querido amigo Paco Villón, QEPD, anualmente hacía un ejercicio por estas fechas que deleitaba a todos sus lectores: el de catar vinos Beaujolais (pronunciado “boyolé”). Este año, y siempre recordándole, los amigos de La Boutique du Vin nos invitaron a paladear en copa algunos de los nuevos sabores que les han llegado para las postrimerías de año y que, además de casi ser una tradición vinícola portorricensis, son una gran opción para lo que se cocina en nuestros fogones por estas fechas.

Por muchos años, antes más que ahora, la llegada al mercado de los Beaujolais Noveau fue una tradición para acompañar las cenas de Acción de Gracias. Los Beaujolais Nouveau son los primeros vinos que se comercializan de la cosecha del año, vinos jóvenes, que debido al costo de su envío por avión para que estuvieran a tiempo en muchos mercados, se encarecieron significativamente y perdieron atractivo como objetos de devoción.

Beaujolais es una región francesa que políticamente pertenece a Borgoña, pero también cubre parte del Ródano. Pero es tan individual que, aunque se aproxima más a esta última, tiene una identidad personal. De hecho, es una de las que alcanza mayores volúmenes de producción.

Su principal uva es la Gamay, una cepa tinta de piel fina y bajos taninos, más fácil de cultivar que la pinot noir. La estructura de los vinos es más bien ligera y con la acidez algo elevada. Se elaboran primordialmente bajo el método de semi maceración carbónica, en el que el racimo se fermenta entero y se propicia la maceración intracelular ante la falta de oxígeno.

Si bien Beaujolais adquirió popularidad con los Beaujolais Nouveau, sus vinos no se limitan a esta categoría.

La casa George Duboeuf es un négociant que ayudó a popularizar y mejorar los vinos de la región, buscando zonas guiadas por el terruño y viñedos únicos que ayudaran a mejorar la imagen que los Beaujolais tenían de vinos simplones. Hoy Beaujolais no sólo tiene varias apelaciones, sino que también tiene territorios más pequeños, crus, es decir, zonas más específicas como Brouilly, Chiroubles, Saint-Amour, Chénas, Juliénas, Morgon o Moulin-à-Vent.

De su factura es la selección de vinos de Beaujolais disponibles en La Boutique du Vin, bastante jóvenes, frescos y sin muchas complicaciones, y que no son tan efímeros como los Nouveau, que llegan con urgencia para alcanzar a los pavos de Acción de Gracias.

En La Boutique estuvimos degustando varias de las novedades de Beaujolais de Duboeuf, que si bien no son los vinos nuevos del año, son vinos jóvenes, súper aptos no sólo para el famoso pavo de Acción de Gracias, sino también para el lechón de Navidad, o las morcillas que nos encantan de enero a diciembre. Su perfil afrutado, fresco, color más tenue y estructura ligera van realmente bien con casi todos los sabores de nuestra cocina criolla.

De los ocho vinos que catamos, cinco fueron elaborados con uvas de zonas concretas y tres con uvas de viñedos únicos. Como conjunto, los vinos tuvieron matices de fruta fresca, como cereza o grosella, piruleta, tonos minerales de grafito, algunas sensaciones especiadas como si el vino tuviera contacto con las astillas de la madera, muchos matices florales a rosas o a violetas, y tonos balsámicos y mentolados a anís, enebro, regaliz o incluso azúcar cristalizado. Vinos de fácil trago, para enlazar copa tras copa casi sin uno enterarse.

Mis favoritos, cuatro. El primero, el comunal Saint-Amour Village 2012, más hecho en boca, con aromas a violeta, delicioso café tostado y un pase por boca sedoso, un fin salino y más complejidad que los otros cuatro de su “flight”. Los otros tres, contrastes de los single vineyards. Uno el Juliénas Château des Capitans 2012 muy floral en nariz, más estructura y finura en boca, Otro, el Brouilly Château de Nerves 2012, muy estilizado, con tonos más afrutados, florales y mentolados, muy redondo y fino en boca. El último Moulin-à-Vent Domaine des Rosiers 2011 con una boca más golosa, más tonos tostados y a almendra, mayor complejidad, pero mucha fineza.

Lo mejor de todos ellos, es el precio. Menos de $20 hasta que se agoten las existencias. Idónea opción para celebrar hasta las Octavitas.

*La autora probó su primera gota de vino con pocos días de nacida. Probablemente así Rosa María González se interesó en él. Desde San Juan, escribe del planeta sabor en www.viajesyvinos.comwww.foodsfromspain.com y Magacín.