35 años de Mauro Por Rosa María González Lamas el

Este año marcan treinta y cinco desde que se empezaron a gestar las primeras botellas de Mauro, un vino que nació con la vendimia de 1978 y con ella la génesis de una de las etiquetas más respetadas del vino español y a las que el consumidor puertorriqueño es más leal.

Cerca de la ciudad castellana de Valladolid está Tudela de Duero, un poblado que históricamente se destacó por la excelencia de sus viñas. Unas que un día se cruzaron en el camino de un bodeguero llamado Mariano García, a quien se le presentó la oportunidad de adquirir una viña en la zona. Conocedor del prestigio vitivinícola de Tudela, compró ese pedacito de terreno para extraer de sus vides las tempranillos de un proyecto pequeño, sin visos empresariales, más bien un antojo personal de elaborar un vino propio y de familia, con un corte diverso y menos clásico que los que entonces elaboraba como Director Técnico de Bodegas Vega Sicilia.

Además del tinto, en los inicios hubo incluso un Mauro blanco y otro rosado porque se aprovecharon algunas vides de garnacha y albillo intercaladas en la viña, Las primeras añadas, embotelladas como “vino fino de mesa”, se vinificaron en una pequeña casa en el centro de Tudela, y para embotellar, almacenar e incluso vender algo de vino, se habilitó una parte de una casa familiar en plena Ribera del Duero. Pero resultó que el producto pronto comenzó a dar más y más que hablar, convirtiendo a ese pequeño proyecto personal en un nombre con renombre en el mundo del vino que, con el tiempo, a la etiqueta original “Mauro” añadiría otras dos: Mauro Vendimia Seleccionada y Terreus, este último uno de los vinos españoles de culto.

Mauro, nombre que el enólogo dio al proyecto para honrar a su padre, convivió por años con la responsabilidad de García en Vega Sicilia, hasta que, concluida esa etapa profesional, puso toda su energía en lo que fuera su proyecto personal que, con la ayuda de sus hijos Alberto y Eduardo y otros parientes, pronto se consolidó como una importante empresa de bodega familiar.

¿A qué se debió el éxito de este proyecto? Probablemente a la habilidad de su hacedor de anticipar las tendencias del mercado, que discurrieron en pos de vinos más frescos, con mayor expresividad frutal y un manejo depurado y cuidadoso de la madera, que García tiene fama de administrar de manera magistral, haciendo de los suyos vinos no sólo equilibrados, sino con óptimo potencial de guarda.

Pero además de cómo proyecto individual exitoso, Mauro es un referente para el vino español por otros motivos.

Al constituirse la DO Ribera del Duero en 1982, Bodegas Mauro, por su ubicación, quedó fuera de los límites de esta denominación de fama mundial. Por eso sus vinos no se comercializan con esa denominación de origen. Inicialmente vinos finos de mesa, hoy se amparan bajo Vino de la Tierra de Castilla y León, una indicación geográfica de calidad, sin el mismo rango de denominación de origen.

El prestigio alcanzado por Mauro en estas circunstancias demostró que no era esencial pertenecer a una denominación de origen para elaborar grandes vinos ni tampoco llevar contraetiqueta de Reserva o Gran Reserva para entregar la máxima calidad y ser valorado por los consumidores.

Treinta y cinco cosechas después, los vinos de Bodegas Mauro son un referente de consistencia año tras año. De este modo, la marca se ha convertido en apuesta segura que no depende de ni un sólo punto Parker para tener la más alta consideración y aprecio de quienes lo consumen.

Hoy día, Mauro se nutre de uvas de diversas partes de la zona española del río Duero, primordialmente tempranillo y, de momento, algo también de syrah. De su lugar inicial de elaboración pasó a una casona histórica en el centro de Tudela, hasta concentrar hoy sus operaciones en las afueras del pueblo.

Desde hace ya bastante tiempo al proyecto de bodega se incorporó Eduardo García, hijo de Mariano, y uno de los más prometedores valores de la nueva generación de enólogos y bodegueros de España. Inicialmente responsable de la viña, es realmente Eduardo quien hace ya años se encarga íntegramente del día a día de Bodegas Mauro, una especie de Chief Operations Officer del vino, responsable casi en exclusiva de timonear la elaboración de las botellas de Mauro que disfrutamos hoy. Una gran tarea de la que no todos son conscientes, ya que su modestia como elaborador le mantiene en el terreno de la discreción sobre su rol en los vinos de familia.

Con una importante preparación enológica en Francia, España y los Estados Unidos, Eduardo ha impartido a Mauro un enfoque con mucha mayor conciencia de la viña, lo que ha llevado a la bodega a certificar sus viñedos como ecológicos y hacer a sus procesos productivos cada vez más limpios, precisos y eficientes desde el punto de vista energético y de impacto ambiental.

Aunque el costo de una botella pueda superar el promedio que acostumbra a pagar actualmente el mercado local, Mauro es un vino que todo consumidor debe asegurarse de probar alguna vez en su vida.

Probablemente haya pocas bodegas españolas con las que esté tan bien familiarizada como lo estoy con Mauro, donde he tenido el enorme privilegio de vivir en primera fila el proceso de elaboración y el esfuerzo que todos sus integrantes, como la gran familia que son, realizan todos y cada uno de los días del año para regalarnos lo mejor del vino español en copa, seguir expandiendo a mercados internacionales esta etiqueta favorita de los puertorriqueños, y continuar encumbrando por el mundo el prestigio de los vinos de España.

Brindo por Mauro, deseando el proyecto perdure por muchas más generaciones, para que los que nos sucedan puedan seguir disfrutando de la excelencia de la tempranillo, la expresividad del terruño del Duero y la genialidad de los García en botella.

*La autora probó su primera gota de vino con pocos días de nacida. Probablemente así Rosa María González se interesó en él. Desde San Juan, escribe del planeta sabor en www.viajesyvinos.comwww.foodsfromspain.com y Magacín.