Baileysmania Por Rosa María González Lamas el

Confieso que adoro el Baileys. Mi romance con este delicioso licor surgió cuando trabajaba en la República Dominicana y acompañaba cada trayecto semanal sobre el Canal de la Mona con un Baileys on the Rocks para hacer más llevadera la frecuencia de idas y venidas a miles de pies de altura.

En casa, todos adoramos el Baileys, así que era imposible decir no a la invitación a conocer la nueva imagen de uno de mis licores favoritos, que acostumbrados como estamos a disfrutarlo “on the rocks”, porque se basta sólo con hielo, no siempre le sacamos más partido como ingrediente de menús líquidos y sólidos.

El Baileys es un emblema de la tierra que lo produce, Irlanda, en cuyos pastos verdes se crían las vacas que producen la leche fresca que se combina con whiskey irlandés, azúcar y sabor de chocolate. Baileys es una bebida joven, apenas nació en 1974 pero hoy es una de las marcas de licor más vendidas en el mundo.

Su  nueva imagen contempla una botella más “slim”, más alargada y menos amplia en su base, de modo que sea más fácil acomodarla en la nevera y las cavas de vino.

Lo que está dentro de la botella sigue siendo igual de delicioso, algo que nos demostraron en la presentación con un cremoso y refrescante frappé de Baileys con leche condensada y fresas, con todas las calorías del mundo en copa, pero en extremo apetecible con ese hielito meteorizado refrescando en este sofocante calor estival. Junto con este rico cóctel, un Martini de Baileys, elaborado con vodka y hojuelas de chocolate, y una versión caliente de café con una base de Baileys, casi al estilo de los famosos café bombón españoles, pero con una corona de espuma.

Pero lo más pecaminoso de la velada fueron las tentadoras creaciones dulces de Baileys que concibió uno de los más valiosos talentos pasteleros de Puerto Rico, Nelson Adorno, chef pastelero del Condado Vanderbilt, escenario de la presentación.

Adorno creó una selección de golosinas con Baileys entre las que se hizo muuuuuuuuuuuy difícil escoger una favorita. Un dulce de cuatro leches, que realmente fue de cinco al añadir a la leche condensada, la evaporada, la de coco y la fresca, chorritos de Baileys que hicieron de éste un postre no apto para diabéticos. Sensacional.

Pero más tentadores, incluso, fueron unos magníficos macarons de almendra con relleno de crema de Baileys, y unas sublimes trufas de chocolate, rellenas de Baileys y cubiertas de cocoa nibs, con un logradísimo juego de texturas que fueron de crujiente a cremosa a líquida.

La oferta de postres se redondeó con unos minúsculos barquillos de capuccino de Baileys, y con helado de vainilla bañado de Baileys, muy bueno, aunque el helado de Baileys habría sido otra opción muy exitosa.

Como parte del estreno de la nueva imagen, la orfebre puertorriqueña Crystal Amador diseñó una línea de joyas inspirada en el nuevo logo que duplica la B de Baileys, y marca la renovada botella.

Ésta no será la única innovación de Baileys, que este septiembre lanzará un nuevo sabor elaborado con canela y vainilla de Madagascar.

Esta crema con espíritu se consigue en prácticamente cualquier restaurante, supermercado, o Costco.

*La autora probó su primera gota de vino con pocos días de nacida. Probablemente así Rosa María González se interesó en él. Desde San Juan, escribe del planeta sabor en www.viajesyvinos.comwww.foodsfromspain.com y Magacín.