Albariño y tempranillo entre dos riberas Por Rosa María González Lamas el

Hacía tiempito no veía a mi amigo Carlos Gómez, con quien comparto buenos recuerdos de vino y gastronomía como un almuerzo en su Adegas Valmiñor con el entonces vicepresidente de la República Dominicana Rafael de Albuquerque, quien recurrió a la sabiduría y experiencia de Carlos para que le asesorara sobre cómo desarrollar la industria del vino de su país, o una divertida cena en Santiago de Compostela, donde me dio a probar, recién extraída del depósito, una de las primeras botellas de lo que entonces era y sigue siendo una exclusividad vinícola que finalmente llegó al mercado de Puerto Rico: el Davila L-100, un vino blanco gallego elaborado íntegramente con uva loureiro y que ahora puede conseguirse en La Cava de Serrallés.

Valmiñor ubica en la DO Rías Baixas, donde reina la albariño, pero hay otras cepas como la loureiro que se emplean en vinos de subzonas como O Rosal, fronteriza con Portugal en la desembocadura del río Miño. Loureiro en gallego significa laurel y son precisamente aromas como éste los que caracterizan a los vinos de esta uva blanca que aporta potencia, complejidad y elegancia aromáticas, matices florales y balsámicos. La loureiro generalmente se emplea en mezclas, aunque Valmiñor optó por potenciarla en solitario. Su cosecha 2010 es envolvente en boca, salina, con pizcas melosas y una buena estructura que, además de hacer al vino apto acompañante de comida salada, algunos atrevidos también podrían emplear para postres.

Además de éste, Carlos presentó el Davila M-100, en que parte del vino se ha fermentado en madera. Son dos muestras de esa inquietud innovadora de su equipo, timoneado por la enóloga Cristina Mantilla, quien también elabora Davila, un vino cuya cosecha 2009 mostró notas cítricas, flores y frutas blancas, notas salinas, frescura y persistencia en boca. Tanto L-100 como M-100 tienen crianza en lías para aportarle volumen en boca. La bodega persigue hacer vinos equilibrados y con personalidad que gusten tanto a quien los hace como a quien los consume.

Además de esta bodega en O Rosal el grupo Valmiñor tiene otra bodega en la subzona de O Condado, más hacia el interior de la DO Rías Baixas, donde elaboran el Serra da Estrela, un albariño 100% que es fresco, floral, mineral, envolvente y largo en boca, una muy buena compra por su relación precio-placer. O Rosal y O Condado son dos de las cinco subzonas productoras de la DO Rías Baixas, cada una de las cuales tiene perfiles de aroma y sabor diversos.

Algo interesante. Los vinos presentados no eran de añadas tan recientes, lo que mostró el buen aguante en botella de vinos con base de albariño, que usualmente están mejor a partir del segundo año de su cosecha.

Arriesgados, los de Valmiñor se desplazaron de Galicia hasta la Ribera del Duero para elaborar los Ébano, tintos de tempranillo con pretensiones de producir unos vinos de tonalidades y sabores igual de intensos que el oscuro color de esa madera. Allí producen dos etiquetas, el  Ébano 6, y el Ébano Crianza. El primero apenas tiene seis meses de crianza en madera y es un vino con notas a café tostado, fruta roja, carnoso, redondo y fácil. El segundo, con cosechas 2006 y 2008 en el mercado, va en la línea de elegancia contenida, con madera bien integrada y potencial para evolucionar aún más en botella.

Además de en La Cava de Serrallés, los vinos de Valmiñor y Ébano se consiguen en muchos supermercados y restaurantes de Puerto Rico.

Yo les recomiendo un maridaje. Davila con bacalaítos. Una buena dosis de éstos con amigos de Valmiñor en Piñones casi cuesta a uno su vuelo de regreso.

*La autora probó su primera gota de vino con pocos días de nacida. Probablemente así Rosa María González se interesó en él. Desde San Juan, escribe del planeta sabor en www.viajesyvinos.comwww.foodsfromspain.com y Magacín.