La Cocina en Brooklyn Por Chef Rafael Barrera el

Brooklyn, New York… un fenómeno gastronómico que nadie se esperaba. Con la apertura de un sinnúmero de restaurantes muchos de ellos clasificados entre los mejores del mundo, poco a poco Brooklyn se ha ido convirtiendo en una meca gastronómica.

La proximidad a la gran manzana, sus rentas accesibles y las oportunidades de desarrollarse para los chefs jóvenes -ya que existe menos competencia-, son factores que están ayudando a esta ciudad a desarrollarse a pasos agigantados.

Las tres estrellas Michelin que ha recibido el Restaurante del Chef´s Table at Brooklyn Fare,  refleja perfectamente en lo que se está transmutando esta ciudad.  Este restaurante es el primero y único en recibir estas tres estrellas en esta localidad. El chef Cesar Ramírez, de nacionalidad mexicana, ha roto todas las barreras al obtener esta calificación.

Se reserva con seis semanas de anticipación llamando los lunes a partir de las diez de la mañana.  Eso me consta, pues luego de haber intentado comunicarme 230 veces, conseguí las últimas dos reservaciones disponibles de la semana.

Cesar Ramírez y su equipo han roto todos los esquemas. Solamente sirven a 27 personas por noche en tres turnos de nueve comenSALes.

En esta cocina cubierta de acero inoxidable, solamente trabajan cinco cocineros junto al Chef, algo atípico comparándola con otros restaurantes al mismo nivel.  En un término de dos horas y media se sirven veinticinco platos en cada turno.  A pesar de tanta variedad de platos, nunca se escucha el ruido de sartenes y tampoco el calor de los fogones, el típico caos en brigadas de cocina.

Otra característica que lo diferencia es el baño, que queda prácticamente dentro del cuarto de lavado de platos. La mesa no está cubierta con un mantel y tampoco hay tres o cuatro meseros por mesa. Mientras se disfruta de la cena el silencio es casi absoluto, lo que nos permite apreciar esa energía transcendental de la expresión del Chef Cesar Ramírez.

Otro de esos lugares que están dando a conocer a Brooklyn como ciudad gastronómica,  es Roberta’s.  Se trata de una pizzería que cuenta con SALón comedor, un jardín y mesa de degustación, pero con una sinergia única. Esta se encuentra en el lugar menos pensado, en una zona industrial en el medio de la nada. Esto fue lo que percibí junto al taxista, quien apenas encontró el lugar. Una luz roja sobre la puerta de entrada es lo único que lo identifica.  Al entrar, esa sinergia es tan fuerte que se siente como fuegos artificiales en una celebración de Año Nuevo.

Un  domingo, más o menos  a las 9:30 p.m., pregunte a la host de Roberta’s si había mesa disponible y me indicó que había una espera de dos horas y media. Decidí entonces sentarme en una esquinita de la barra desde donde pude apreciar la magia que tiene un grupo de personas trabajando con pasión para lograr un propósito; deleitar y satisfacer sus clientes. Al igual que el Brooklyn Fare, Roberta’s tiene su mesa de degustación por la que hay que reservar con un mes de anticipación. Esta visita ya la tengo en calendario para mi próximo viaje.

Por muchos años, Brooklyn no se consideró como uno de los mejores lugares para deleitar nuestro paladar. Pero, ya esto quedó atrás.  Indiscutiblemente, no tenemos que ir de Brooklyn a la Gran Manzana para disfrutar de una experiencia culinaria única.

*Nota: El autor es chef y se describe como un viajero incesante en busca de nuevos sabores y técnicas. Comenzó su carrera lavando platos y ha experimentado desde todos los puestos en la cocina. Se ubicó en Napa Valley, la meca del buen vino californiano, donde estudió en el reconocido The Culinary Arts Institute of America. Actualmente, trabaja como chef independiente y continúa sus viajes por el mundo para experimentar con sabores y texturas inimaginables. Síguelo en facebook.com/chefrafaelbarrera.