Sips de Saborea Puerto Rico Por Rosa María González Lamas el

A lo largo de seis ediciones, Saborea Puerto Rico se ha convertido en la cita ineludible de foodies locales y visitantes, quienes tanto como un disfrute gastronómico van a socializar por la Playa del Escambrón, bajo el ardiente sol tropical y la magnífica vista del océano azul.

Escenario tentador para sumergirse en nuevas experiencias gastronómicas, una de las cuales es la de refrescar el paladar entre degustaciones culinarias y temperaturas de órdago. Para ello, un pabellón líquido, donde casas de vinos y licores de en y fuera de Puerto Rico ofrecen sus menús de botella, con cócteles tropicales, burbujas, bebidas y, por supuesto, vino.

Y aunque el drenante calor no favorecía al servicio ni a la apreciación en propiedad de muchos vinos, siempre se pueden descubrir cosas nuevas, especialmente entre burbujas y blancos, entre los que hallé novedades agradables, además de disfrutar etiquetas conocidas, como las del cava rosado de Vallformosa que distribuye La Cava de Serrallés, o los Jacob’s Creek espumosos del Almacén del Vino de B. Fernández, bálsamos efervescentes.

Bodegas de California sirvieron varios de sus vinos, algunos de fácil trago, sin complejidades ni complicaciones como los de Naked Grape, que distribuye Coca-Cola, y de los que me agradó el Naked Grape Moscato, por su justa nota de dulzor y frescura.

De la mano de su agradable enólogo, Ancien Wines presentó un Pinot Gris y un grato Chardonnay  apropiado para el contexto del evento por su línea cítrica, de frescor, estructura y carácter afrutado. La Viognier es una de mis uvas blancas predilectas, con lo que me atrajo el que Miner elabora en Napa. Esta bodega ya tiene sus vinos en Puerto Rico.

Pero mis preferidas fueron las burbujas de champán francés representadas en Puerto Rico por Ambrosía Fine Wines, que evidenciaron estilos de champán bien demarcados, conforme sus ensamblajes de uva. Un lujo en este evento considerando que algunos eran champanes Grand Cru de terrenos muy singulares.

Otro lujo que regaló Ambrosía fue la posibilidad de degustar dos vinos austríacos, bastante escasos en Puerto Rico y más aún en eventos como Saborea. Entre ellos el Schloss Gobelsburg Grüner Veltliner Tradition 2010, un vino a partir de la Grüner Veltliner, la más reconocida blanca en Austria que rinde vinos afrutados y con mineralidad, muy buenos acompañantes para muchos platos de mar y criollos.

Al igual que a muchos de nosotros, a más de un bodeguero le sorprende que el consumidor local promedio prefiera vinos tintos por sobre blancos, más aptos para nuestro caluroso clima. Entre los tintos de Saborea Puerto Rico hubo algunos placenteros como el argentino Las Moras Bonarda, una uva muy floral; el Zinfandel californiano de Castle Rock, con mucha fruta de mora y pimienta negra; o el Pinot Noir de Miner, y su The Oracle, un blend al mejor estilo de Burdeos. Vinos que, sin duda, se habrían lucido más con las condiciones adecuadas de temperatura de servicio que no siempre acompañaron a los vertidos en Saborea, que de todas maneras fue un excelente foro para que más puertorriqueños y visitantes expusieran su paladar a nuevas experiencias vinícolas.

Además de con vinos, Saborea Puerto Rico contó con una abarcadora variedad líquida, entre la que se encontraron las cervezas Medalla y Magna, que SALvaron la vida a muchos foodies, sangrías, cócteles, rones artesanales con frutas, coñac, whisky, refrescos, jugos, Ron Don Q en toda su amplitud, licores como la Crema de Alba en las rocas, que me fascina, y muchos frappés helados, entre los que me encantaron dos, un capuccino de canela y el mojito de amapola, verdaderamente exótico y delicioso, con refrescante sazón de hojitas de hierbabuena.

*La autora probó su primera gota de vino con pocos días de nacida. Probablemente así Rosa María González se interesó en él. Desde San Juan, escribe del planeta sabor en www.viajesyvinos.comwww.foodsfromspain.com y Magacín.