Para los amantes del plátano Por Glorysselle López el

En medio del área metropolitana, podemos encontrar un pedacito de platanal. Y es que el acogedor restaurante El Platanal te remonta a varios años atrás con su decoración y su ofrecimiento gastronómico.

En sus paredes, tienen fotografías de personajes famosos puertorriqueños, incluyendo cantantes y actores. También, vemos algunos artículos que utilizaban para labrar la tierra y otros que no faltaban en las siembras de antaño. Para ir más acorde con su nombre, de sus paredes cuelgan racimos de plátano.

Comenzamos nuestra tarde degustando unas mini alcapurrias junto con una jarra de sangría.  Las alcapurrias estaban tostaditas y sabrosas. La sangría, muy buena. Ordenamos como aperitivo una de sus especialidades: Sándwich de plátano. Hay una gran variedad, entre ellos pollo, churrasco, camarones, atún, mariscos entre otros. Ordenamos el de pernil. El sándwich picado en tres pedazos vino relleno de tierna y jugosa carne, queso, lechuga y tomate. De inmediato supimos por qué es uno de los favoritos.  La sopa de plátano es cremosa y le añaden bolitas de plátano. Es deliciosa, con un sabor parecido a las que cocinaban las abuelitas.

Como plato principal, ordenamos otra de las especialidades: canasta rellena de pollo. La canasta es una crujiente arañita de gran tamaño, en este caso con pollo guisado desmenuzado encima. Otro plato que ordenamos fue el mofongo relleno de pavo y de carne frita. El pavo guisado y las tiernas masitas de cerdo fritas estaban espectaculares. En cuanto al mofongo… he probado mejores. Otro de los platos principales fue el filete de mero al ajillo con arroz apastelado. La porción de pescado fue generosa. El filete estaba bañado en una deliciosa salsa al ajillo con cebolla y pimientos. El arroz apastelado no es más que arroz con gandules con un delicioso sabor a plátano, ya que en su cocción le añaden plátano rallado.

Para terminar esta degustación criolla, ordenamos el postre de la casa. Adivinen… flan de plátano. La consistencia del flan estaba perfecta, pero realmente el fuerte sabor a guineo maduro no nos impresionó.

La experiencia en general fue excelente, muy buen servicio, aunque un poco lentos sirviendo. Los meseros fueron muy amables y atentos. El ambiente familiar, aunque estuvo lleno todo el tiempo, no se escuchaba bullicio. Cuenta con estacionamiento frente al local y si lo visita domingo, tiene la ventaja de estacionar en los locales de al lado.

*La autora se describe como “madre, mesera, bloguera, ‘food writer’ y fotógrafa (wannabi)”. Le encanta compartir sus experiencias y descubrimientos gastronómicos. Puedes leer más sobre ella en: www.riquísimopr.com.