Burbujas de moscatel Por Rosa María González Lamas el

El tiempo acostumbró a muchos paladares a espumosos secos y brut, pero hubo una época en que abundaba la dulzura y para los que la añoran están las burbujas de moscatel. Menos conocidas entre nuevas generaciones de consumidores, son una alternativa para brindis, sobremesas e incluso cócteles, que además tienen el aliciente de ser agradables al bolsillo.

Los vinos de moscato estuvieron en boga este año en Estados Unidos. El conjunto de uvas moscatel puede elaborarse con muchas molduras, de vinos muy dulces a otros más secos, pero sin perder esa pizca de dulzor. Populares en los países de la cuenca mediterránea, son quizás Italia y España los más reconocidos como productores de espumosos de moscatel.

Más conocido por sus tintos Barolo, en el Piamonte italiano se elaboran los espumosos de Asti, burbujas de moscato bianco que cuentan con su DOCG, denominación de origen controlada y garantizada de la que surgen estos burbujeantes que no se elaboran con segunda fermentación en botella como el cava o el champán, sino mediante el método Charmat-Martinotti, en tanques de acero inoxidable cerrados a presión donde se preservan las burbujas de bióxido de carbono que genera la fermentación. Es el método preferido para elaborar espumosos de notas dulces porque permite resaltar los aromas primarios de la vid.

Originalmente no fue así. Cuando los espumosos italianos comenzaron a elaborarse en Asti en la segunda mitad del siglo XIX se inspiraron en la elaboración de Champagne, aplicando su método de segunda fermentación en botella a la uva moscatel, creándose un “Moscato Champagne” que también se conoció como champán italiano o moscatel espumoso, el primer vino espumoso producido en Italia.

Como sucedió con otros vinos europeos, el Asti Spumante se dio conocer gracias a que soldados que participaron en la Segunda Guerra Mundial comenzaron a demandarlos  a su regreso a los Estados Unidos, incrementando la demanda, lo que varió el método de fermentación para producir mayores volúmenes. Esto le creó una mala reputación que se intentó modificar al crearle una denominación de origen en 1993, y cambiando un poco el estilo, a vinos menos dulzones, y el nombre, para ser sólo Asti. Los espumosos de Asti son ligeros, afrutados y tienen un nivel de alcohol bajo, inferior a los 10 grados.

Además de éstos, otros espumosos de moscatel célebres son los del Levante español, como el valenciano Reymos, que a mí me encanta. Recientemente probé otra novedad de la zona, el AVIVA, un producto de Bodegas Torre Oria, que viene en tres tonos Gold, Platinum y Pink Gold, igualito que las tarjetas de crédito o de viajero frecuente.

Este espumoso de moscatel español tiene una textura untuosa en boca, un tono dulce que no empalaga y una apariencia psicodélica-fosforescente producto de unas micro partículas de colores que convierten la botella en una llamarada con sólo agitarla, haciéndole único y atractivo para cualquier celebración.

Otras opciones de burbujas de moscatel son las del valenciano Musva o el italiano Val D’Oca.

*La autora probó su primera gota de vino con pocos días de nacida. Probablemente así Rosa María González se interesó en él. Desde San Juan, escribe del planeta sabor en www.viajesyvinos.comwww.foodsfromspain.com y Magacín.