La botica del vino Por Rosa María González Lamas el

En otras épocas, cuando la medicina era más genuina y natural y no había tantos medicamentos como ahora, la sabiduría de nuestros ancestros recurría a remedios al alcance de la mano y el bolsillo para curar algunas dolencias que seguimos padeciendo hoy.

Algunos de los que siempre se emplearon en casa de las generaciones que me antecedieron han sido los que llevan base de uva y vino que, curiosamente mucho después, nos envuelven en un empaque de dieta mediterránea como un estímulo para la longevidad y la salud.

Los percances de salud atacaron recientemente mi entorno y, ante la ausencia por merecidas vacaciones de mi médico, me vi obligada a recurrir de forma alternativa a los remedios vinícolas de antaño, con muy buenos resultados, debo de decir.

¡Ojo! Estas recomendaciones nunca deben de reemplazar las prescripciones de su médico, pero ante una emergencia, quizás puedan resultarle una buena solución temporera.

El consumo moderado de vino tinto se considera beneficioso para la salud y si bien a mí me fue de ayuda, fue el vino de Jerez el que hizo milagros combatiendo un imprevisto ataque de alta presión. Una copa de Dry Sack al día fue capaz de ayudar a minimizar ésta, a la espera de que mi médico pudiera prescribirme la receta adecuada para la condición.

Los Vinos de Jerez se utilizaron como método de lucha contra la peste, como antiséptico y tratamiento medicinal en la Edad Media, y como remedio casero para otros males. Sus bondades han sido avaladas por varias investigaciones científicas sobre su consumo. Una de la Universidad de Sevilla concluye que el consumo moderado de vinos de Jerez reduce de forma significativa los niveles de colesterol malo y aumenta el colesterol bueno en la sangre. Esto, en adición a otros beneficios que comporta la ingesta moderada de vino en general.

Otro remedio efectivo es una copita de vino Sansón, un vino dulce aromatizado con mostos e infusiones de plantas y que, con más de un siglo de vida, es una casi reliquia en la botica del vino que afortunadamente aún puede conseguirse en Puerto Rico. Una copita de Sansón es un excelente reconstituyente capaz de levantar el ánimo más decaído y abrir el apetito del estómago más cerrado.

Si siente el cuerpo cortado, con amenaza de que le va a atacar una monga, atájela con una copa de orujo, un destilado de piel de uva que casi siempre me ha ayudado a contrarrestar esa flojera y dolor del cuerpo, una prescripción infalible en tiempos de mi abuela.

Y aunque no deriva directamente de la uva, sepa que la sidra de manzana es también muy recomendada para la digestión y aliviar incomodidades estomacales.

Recuerde que éstos son remedios caseros de emergencia y, aunque a muchos hagan bien, quizás a algunos no tanto por lo que siempre debe de consultar a su médico. La prevención y el sentido común son la mejor medicina.

*La autora probó su primera gota de vino con pocos días de nacida. Probablemente así Rosa María González se interesó en él. Desde San Juan, escribe del planeta sabor en www.viajesyvinos.comwww.foodsfromspain.com y Magacín.