Di Vino puente italiano Por Rosa María González Lamas el

Hacía tiempo que no disfrutaba tanto una cata como la de Cecchi que condujo Flavio Andreatta en Di Vino Wine & Tapas en el hotel Verdanza en Isla Verde. Excelentes vinos, grata compañía, y un deseo mayúsculo de todos por aprender.

Yo aprendí hasta de un proyecto puntero de bioacústica gestado en Puerto Rico, que estudia la biodiversidad monitoreando sonidos animales en campo, que desde allí se envían por WI-FI al centro de investigación, algo que lo aproxima algo a proyectos de investigación y manejo de la viña que aplican sensores a las cepas para conocerlas mejor y buscar un mejor balance en su desarrollo y los vinos.

Cecchi también ha invertido en tecnología y mantiene vínculos con la academia, y en boca sus vinos transmiten precisamente equilibrio, redondez y buena vibra del renacer que están teniendo los vinos italianos en Puerto Rico.

Algo positivo para el sector, pues en los últimos años la oferta italiana en Puerto Rico se ha expandido para abrazar nuevas denominaciones y buenas propuestas a precios mucho más asequibles que aquéllas de grandes nombres no aptos para muchísimos bolsillos. Esto planteó no pocas limitaciones al conocimiento del panorama vitivinícola italiano en la Isla por el restringido poder de compra de muchos consumidores para sumergirse en el complejo y excitante mapa italiano de uvas autóctonas y zonas productoras que requiere de mucha cata y exploración para familiarizarse más con él.

Entre zonas, la Toscana sigue siendo un referente importantísimo, como importante es también saber que la región es mucho más que Chianti, una de sus muchas indicaciones geográficas, y que su uva emblemática, la sangiovese.

Bodega familiar, Cecchi lleva elaborando vino desde fines del siglo XIX y hoy tiene varias etiquetas representativas de diversos terruños toscanos. Los vinos que degustamos no son opulentos, sino que tienden a una estructura más delicada y elegante, bien equilibrada y con buena integración de la madera.

En la cata en Di Vino tres tintos, destacando el Chianti Natio 2009 y el Chianti Riserva de Famiglia 2008, éste con frescura en boca, y unas gratas notas ahumadas y de tueste que transitaron por café, carbón y chocolate, todo con sutileza, y fina fruta en nariz y boca. Cautivante su Val delle Rose, un blanco elaborado con uva vermentino, poco conocida aquí, y que conjugó sutiles matices herbáceos con una exquisita mineralidad, mucha frescura y untuosidad en boca.

La degustación incluyó, además, un Negroamaro Feudi San Marzano de la zona de Puglia, en el litoral oriental italiano, un tinto con mucha complejidad y grasa en boca, mucha fruta oscura y jugosa, balsámicos, vainilla, sotobosque y hasta notas de tocineta. La negroamaro es una variedad tinta antigua, redescubierta para el vino.

Dario Iovanonne, uno de sumilleres mejor capacitados de Puerto Rico, está a cargo de Di Vino, un hábitat enófilo  muy chic donde realiza catas todos los miércoles y que recomendamos para ir a aprender sobre vinos, siempre que estén abiertos a hacerlo sin prejuicios y dejándose sorprender.

*Nota: Los vinos de Cecchi se consiguen en La Bodega de Méndez

*La autora probó su primera gota de vino con pocos días de nacida. Probablemente así Rosa María González se interesó en él. Desde San Juan, escribe del planeta sabor en www.viajesyvinos.comwww.foodsfromspain.com y Magacín.