Un Happy Birthday en viña Por Rosa María González Lamas el

Esta pasada vendimia, celebré un cumpleaños entre uvas con los amigos de Bodegas Fariña. En plena recolección, mientras se cortaban racimos y se procesaban de inmediato en la innovadora plataforma de vendimia instalada en su viña experimental en Zamora, nos instalamos también nosotros copas en mano y con una botella concebida con visión y agradecimiento para festejar el 70 Aniversario de esta bodega pionera en la que es hoy la denominación de origen Toro, en Castilla-León.

“70 Aniversario” es el nombre de la etiqueta conmemorativa de muchos años de trabajo arduo e innovador de Fariña, pero también de una vocación de agradecimiento a la fidelidad de los muchos clientes que les han seguido por años a través de todo el mundo. Un vino elaborado con uvas de la cosecha 2009, de brillantes tonos rubí, con lustre de piedra preciosa al reflejo de la luz del sol, con mucha fruta en boca, sutiles matices de su crianza en barrica, fácil de beber y con una magnífica evolución en copa, elaborado con tinta de Toro, uva emparentada con la tempranillo, pero de baya más pequeña, maduración más temprana y aptitud para largas guardas.

Por esa capacidad de resistencia llegó la tinta de Toro pronto a América, a donde no se adaptó. Se supone llegó a Puerto Rico de la mano del Obispo Alonso Manso, cuya casa centenaria con bodega subterránea hoy sigue en pie en Toro, custodiada por Gildo, un enciclopedia viviente sobre la historia toresana.

Manolo Fariña, el bodeguero, también lo es de la historia de vinos de esa denominación. De  niño ayudaba a su padre en un incipiente negocio de bodega que poco a poco creció y con el tiempo se transformó para repercutir en la filosofía regional de hacer vino.

Un contacto con la enología internacional le hizo percatarse de que había que cambiar la  tradicional elaboración de los de Toro, duros y algo rústicos, para convertirlos en vinos menos alcohólicos, más finos y amigables al trago. Gracias a innovaciones en el manejo de la viña y la vinificación en bodega, surgió un nuevo perfil de vinos toresanos que situó a Fariña a la cabeza de una nueva revolución en Toro.

Se adelantó la vendimia para evitar sobremaduraciones de la uva y reducir el grado alcohólico, se comenzaron a controlar temperaturas de fermentación, a trabajar con las crianzas, a mejorar las barricas, persiguiendo un vino más expresivo de la tipicidad de la tinta de Toro, sin embestir. Las transformaciones repercutieron en los mercados internacionales con su Gran Colegiata, vino que posicionó a Fariña y a los de Toro entre la élite mundial.

Esa vocación innovadora ha persistido a lo largo de los años, trasladada también a las nuevas generaciones que se han incorporado a la bodega, como Manu y Bernardo, hijos de Manolo. Por eso, a pesar de siete décadas de trabajo los vinos de Fariña, como el 70 Aniversario, se mantienen siempre actuales.

Brindemos por más años de grandes vinos, pero, sobre todo, de considerar siempre al consumidor.

*Nota: Los vinos de Bodegas Fariña se consiguen en La Enoteca de Ballester.

*La autora probó su primera gota de vino con pocos días de nacida. Probablemente así Rosa María González se interesó en él. Desde San Juan, escribe del planeta sabor en www.viajesyvinos.comwww.foodsfromspain.com y Magacín.