Miss Wine Puerto Rico Por Rosa María González Lamas el

En realidad fue Míster, pero hubo también una Miss y muchos “miss”. Suposiciones que se escapan, que erran, pero que forman parte de la diversión en las catas a ciegas, tan útiles para aprender y conocer más sobre vinos.

De eso se trató el Puerto Rico Wine Challenge de La Bodega de Méndez, un concurso de botellas y botelleros que las bebemos, macro cata donde decenas de participantes nos dedicamos a entablar una íntima relación con 25 copas, analizándolas con la misma atención y ahínco con que las concursantes de un certamen de belleza preparan sus respuestas para el jurado.

Hay que escuchar lo que dice el silencio del vino y siete copas de blancos, cuatro de dulces y 14 de tintos cara a cara a los degustadores de esta magna aula de pruebas contaron cosas que permitieron asociar sensaciones con etiquetas para adivinar a cuál del listado pertenecían.

¿A qué hay que prestar atención en una cata a ciegas?

Los aromas de un vino ayudan a descubrir cosas como la variedad de uva, el tipo de suelo y el clima en que se plantó; el clima de una añada, por incidir en la expresividad aromática; si se maceraron hollejos y mosto en frío antes de fermentar para propiciar una mayor intensidad en nariz; la presencia de madera en su fermentación o envejecimiento y con qué intensidad y origen; la juventud o madurez de un vino; si se depuró antes de embotellar, porque clarificaciones y filtraciones a veces restan aromas; e igualmente defectos en el vino.

El color da indicios sobre su procedencia, edad o su método de elaboración, como sucedió con un Oporto blanco cuyo intenso dorado hizo innecesaria la cata para saber a qué copa correspondía. La transparencia o turbidez habla de impurezas.

Su textura en boca, ligera, untuosa, densa, aterciopelada habla de su tipo uva, de su elaboración, envejecimiento y estructura, entre otras cosas.

Todas esas sensaciones se identificaron al evaluar el contenido de cada copa, asociándolas luego a los nombres de las etiquetas en la hoja de participación, que informaba la uva y la añada, conociendo ya muchos el país de origen.

Muchos catadores se prepararon como verdaderas aspirantes a Miss asegurándose de pre-catar todos los vinos. Fue lo que hizo el máximo acertante con 16 de 25. Otros nos sometimos al tribunal de sorbos y aromas de manera más espontánea y con humor al emitir nuestra sentencia de copas y botellas. Aciertos y sorpresas por tener algunos vinos perfiles “de libro” y otros ser bastante “intrigantes”.

Un ejercicio que dejó una moraleja de paciencia y humildad, amistad y disfrute, donde quedó claro que nadie debe de considerarse experto en vinos porque nunca se sabe suficiente sobre ellos, y que la cata de muchas referencias, cuánto más mejor, es esencial para forjarse un marco de análisis sobre vinos.

¿Lo importante? El vino es disfrute, diversión, pero también reflexión para no quedarse sólo en la copa.

*La autora probó su primera gota de vino con pocos días de nacida. Probablemente así Rosa María González se interesó en él. Desde San Juan, escribe del planeta sabor en www.viajesyvinos.com, www.foodsfromspain.com y Magacín.