Tostones en Rioja Por Rosa María González Lamas el

A Jesús Madrazo, de Bodegas Contino, le apasionan el arroz mamposteado y los tostones portorricensis. En cada visita a la Isla fantasea con ello así que cuando hace un par de meses me invitó a cenar a su casa quise reciprocar ese aprecio gastronómico sugiriéndole a su esposa conseguirme unos plátanos bien verdes para hacerle unos tostones en Rioja. Así, en una gélida madrugada de invierno nos encontramos en medio de su cocina pelando plátanos y en una improvisada clase tostonera para que este manjar del platanal nunca faltara en la mesa de Jesús.

Isaac Muga es otro tostonófilo riojano al punto de seleccionar el lugar de su banquete nupcial con una boricua conforme la flexibilidad del chef de incluir tostones en el menú.

Lo importante, empero, no es cuánto gusten o no de este bocado estos dos bodegueros de nombre bíblico sino que los vinos que hacen, como otros de Rioja, ofrecen un abanico de posibilidades para armonizar la biblia de recetas puertorriqueñas.

Rioja es la marca regional de vinos más reconocida de España, una de sus dos denominaciones de origen calificadas (DOCa), sinónimo de calidad con una historia consolidada desde el siglo XIX. Un prestigio que se resalta con el estreno de Macán, nuevo tinto riojano de Vega Sicilia.

Conocida más bien por sus tintos de tempranillo, en Rioja hay también hay vinos de tempranillo blanco y uvas como la viura, la malvasía o la garnacha blanca, un inventario blanco que comienza a potenciarse. Muga es de las bodegas que elabora blancos, rosados y espumosos.

En los tintos riojanos reina la tempranillo, aunque predomina su ensamblaje con la graciano, la mazuelo, o la garnacha, creando un estilo distinto, quizás más alegre y fresco, producto también del suelo y clima. Tres uvas que también se han venido elaborando en solitario en años recientes con resultados interesantes.

Rioja es la región por excelencia de las contraetiquetas de envejecimiento Crianza, Reserva y Gran Reserva, que muchos erróneamente equiparan a indicativos de calidad.

El mosaico de tintos riojanos ofrece también una oportunidad de probar vinos “clásicos”, sometidos a crianzas largas en barrica que redundan generalmente en vinos más ligeros, con menos alcohol y más listos para beber, recientemente muy bien valorados por la crítica en los Estados Unidos.

Todo este sancocho de botellas tiene hueco en nuestras cocinas. Una serenata de bacalao, un asopao o un chillo frito van bien con algún blanco fresco o un rosado. Unos guineos en escabeche piden blancos quizás con más estructura. Unos pasteles, un arroz con habichuelas guisadas, un sancocho o una longaniza con gandules, un tinto crianza clásico o uno de corte moderno más joven. Un mofongo, dependiendo del relleno puede ir con blancos, rosados o tintos de cuerpo más ligero. Un pernil de cerdo con un tinto Reserva o Gran Reserva. Y nada como burbujitas de cava para frituras como pastelillos de chapín, sorullitos, empanadillas de jueyes, alcapurrias, morcillas, bacalaítos o tostones de pana con crema de aguacate. Atrévete a explorar nuevas combinaciones.

Orejita: Cuando hables de la DOCa Rioja, di sólo Rioja. Si hablas de los vinos de La Rioja te referirás a los vinos de esa comunidad autónoma, una de cuatro regiones políticas que componen la DOCaRioja.

*La autora probó su primera gota de vino con pocos días de nacida. Probablemente así Rosa María González se interesó en él. Desde San Juan, escribe del planeta sabor en www.viajesyvinos.comwww.foodsfromspain.com y Magacín.