Por Maribella Martinez Bousquet
Fotos Carlos Montelara
Desayunar y almorzar diariamente en el restaurante El Canario era parte de la rutina de muchos. Desde que fuera establecido en 1944 Gregorio Figueroa y Cristina Esquilín en la Avenida Ponce de León en Hato Rey era reconocido por las deliciosas habichuelas, el bistec encebollado y el bacalao que preparaban todos los días.
Al don Gregorio fallecer, Cristina decidió continuar con el negocio junto a su hijo Pablo que solo tenía 13 años de edad. “La veía cocinar y aprendí su sazón. Cuando enfermó, la gente creía que continuaba preparándolas y decían que las habichuelas todavía le quedaban muy deliciosas. Lo que no sabían que era yo quien las cocinaba”, relata Pablo, el mayor de los hermanos.
Los seis hijos continuaron la tradición de sus padres cocinando con la misma sazón los manjares criollos para su asidua clientela que sin falta los visitaba diariamente. Además de Pablo, eran Gregorio, Virginia, Bárbara, Abrahana, y Rafaela, la esposa de Pablo, Alicia y sus dos hijos, Pablo Juan y Lilibeth los encargados de continuar con la herencia y la sazón especial de sus padres y abuelos.
Como de costumbre estaba había el especial del día, pero siempre se podía encontrar el bistec encebollado, las pechugas de pollo o chuleta a la plancha, ternera, rebosado de pollo o de res, sancocho y nunca podía faltar el bacalao. Como acompañantes, las famosas habichuelas, el arroz blanco o guisado, los tostones, amarillos, yuca al mojo, ensalada de papa o pana hervida. “¿El preferido? El bistec y lo que hubiera de bacalao”, asegura don Pablo. De postre, flan de vainilla, coco, queso o calabaza, budín y dulce de lechosa que eran preparados por su hermano Gregorio.
El restaurante, que recibía cerca de 150 personas diariamente, era punto de encuentro entre compañeros de escuela, de trabajo y buenas amistades. Clientes que se conocieron en El Canario, terminaron siendo pareja y luego llevaban a sus hijos. También era usual encontrarse con personalidades de la política como David Noriega, Juan Mari Bra, Antonio Sagardía, Willie Miranda Marín, el ex presidente del Colegio de Abogados Graciany Miranda Marchand, y artistas como Willie Colón, Lucy Fabery, Gilda Haddock, Cucco Peña, Silverio Pérez y la familia Muñiz, entre muchos otros.
Además de la sazón, las deliciosas habichuelas o el bistec encebollado, Pablo dice que lo mejor de El Canario era que reconocían el gusto sus clientes. “Sabíamos a quién le gustaba el pegao, el caldito de las habichuelas o quién no quería calabaza. Teníamos personas que venían todos los días y comían lo mismo todos los días”, dice.
El pasado 16 de diciembre no eran las 12 del mediodía y El Canario estaba repleto. Ese día cerraba sus puertas después de 67 años de servicio y para agradecer el patrocinio de su fiel clientela realizaron una de las actividades más esperadas y que se llevaba a cabo desde hace 45 años: ofrecer el almuerzo gratis. Esta vez prepararon su famoso bistec con ensalada de papas y arroz con gandules. De postre, arroz con dulce.
“Todos estos años han sido de hermandad entre clientes y nosotros. No nos vamos con un gran capital, nos vamos con el gran agradecimiento de toda nuestra clientela. Estoy seguro que donde quiera que nos vean, nos van a reconocer y si en algún momento nuestros hijos decidieran montar nuevamente El Canario, lo apoyarían”, afirma un agradecido don Pablo."
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