Ocho lecciones que hemos aprendido de viajar solos Por El Comercio / Ecuador / GDA el

Hacer un viaje solo es una de las mejores experiencias que se pueden vivir. No solo te permite descubrir el mundo que te rodea, sino también conocerte a ti mismo y reconocer que eres capaz de hacer mucho más de lo que creías.

Pero como en toda aventura, un viaje en solitario puede traer consigo dudas y ciertos temores normales. El estar lejos de casa, en un país completamente distinto y fuera de la zona de confort de cada uno puede ser atemorizante.

Si te ha pasado alguna vez, sabes que se trata de un sentimiento pasajero que hay que aprender a aceptar y superar para disfrutar del viaje. Y si recién te embarcas en la aventura, ten en cuenta estas lecciones para mantenerte enfocado en la experiencia.

1. La incertidumbre deja de molestarte y empieza a empujarte hacia adelante. Ya sea la primera o décima vez, viajar solo siempre dará un poco de temor. ¿Y si pasa algo? ¿Si no tengo a quién acudir? ¿Si nadie puede ayudarme? Sin embargo, te darás cuenta que esa sensación también puede ser muy excitante.

2. La ruta siempre puede sorprenderte y exceder tus expectativas. Es bueno tener un plan establecido, pero es igual de excitante dejar que las cosas tomen un rumbo diferente y ver hasta dónde te lleva tu viaje. Mientras no corras ningún peligro, todo bien.

3. No todo es color de rosa. A veces las cosas no van a salir como quieres y te embargará el fastidio y el nerviosismo. Pero tranquilo, tu espíritu de aventura y tu intuición te sacarán adelante. Probablemente en ese momento sufras un poco, pero luego tendrás las mejores anécdotas que contar y te reirás de la experiencia.

4. Descubre que eres capaz de valerte por ti mismo. Si sales de casa sabiendo que eres capaz de resolver cualquier problema y con una actitud positiva, atraerás las buenas cosas. Tal vez se presenten pequeños problemas, más la confianza que tienes en tus capacidades te hará salir adelante.

5. Aprendes que los límites solo están en tu cabeza. Si eres una persona tímida de pocos amigos, tal vez es la ocasión de empezar a vencer la vergüenza y conversar con otros viajeros. Lo más enriquecedor de un viaje es descubrir que eres capaz de hacer más de lo que creías.

6. Aprendes a prevenir…antes que lamentar. Nunca está de más tener un poco más de efectivo en la billetera o llevar una muda de ropa extra en la mochila. Al no saber con qué te vas a encontrar en el camino, es mejor estar preparado que arrepentirte después.

7. Los mejores recuerdos se llevan en la memoria, no en tu celular. Sí, toma fotos, pero si pasas todo el viaje fotografiando cada detalle de lo que encuentras, perderás la oportunidad de apreciarlo lejos del lente de una cámara. Guarda tu celular por un minuto, siéntate y disfruta de lo que te rodea. Atesora la experiencia más que la imagen.

8. No dejes de mantener comunicación con tu familia. Perfecto, quieres escapar de todo y relajarte lejos de lo que es cotidiano para ti. Pero recuerda que tu familia y amigos podrían preocuparse si no das señales de vida en días. Un mensaje o una foto compartida en Facebook es una muestra simple de que estás bien.