Cocina a ocho manos en Barranquilla Por Pablo Arroyo León el

“No hay nada como cocinar entre amigos, y eso precisamente es lo que vamos a hacer”. Así, Giovanna Huyke dio inicio a la última presentación de los chefs de la Asociación Gastronómica Puertorriqueña (AGPR) en la feria Sabor Barranquilla, donde Puerto Rico es el país invitado, y que culimnó hoy domingo.

Giovanna, junto a Xavier Pacheco, de La Jaquita Baya; Pedro Álvarez, de Alcor Foods; y Rafael Barrera, llenaron de complicidad el salón donde se despidieron del evento gastronómico.

Para la ocasión, estos cuatro amigos -porque son más que colegas- deleitaron a los presentes con recetas de funche, guiso de longaniza, ensalada fría de mariscos y casabe.

La primera en encender el fogón fue Giovanna, quien mientras batía la mezcla con la cuchara, le explicó a los presentes en qué consiste ese plato a base de harina de maíz.

Pacheco, mientras tanto, calentaba los ingredientes de un guiso preparado con las longanizas que confeccionó el chef Pedro Álvarez -al estilo boricua.

Al otro extremo de la mesa, Rafael Barrera preparaba una ensalada de mariscos “en la que se usarán técnicas que hemos aprendido aquí en Barranquilla”. Después de todo, estos cuatro panas confiesan que lo más que les ha sorprendido de la región costera colombiana han sido las similitudes en costumbres, ingredientes y tradiciones culinarias.

En primera fila, cuatro señoras los interrumpían con picardía para pedirles que explicaran el contenido de sus platos. De hecho, así ha sido durante los tres días del festival: un constante intercambio de recetas, trucos de cocina y de consejos por parte de los cocineros a estudiantes de artes culinarias colombianos.

Más allá de la cocina

En la mañana, el cuarteto participó de un conversatorio titulado “Manteniendo nuestra identidad cultural y tradición gastronómica hoy”. En el foro, los fundadores de la AGPR enfatizaron en la importancia de mantener vivas las tradiciones culinarias autóctonas. “No está mal el aprendizaje. Eso es chulísimo, pero lo que realmente te distingue de los demás es cómo tú cocinas lo tuyo, lo que tu tierra produce”, insistió Xavier Pacheco.

Giovanna, quien se presentó como una mujer que “nació con el olor del sofrito en la nariz”, hizo hincapié en que parte del proceso de defender esas costumbres reside en llevarlas de generación en generación; en escuchar cómo cocinaban nuestras abuelas o nuestras madres.

Pedro Álvarez narró cómo a su regreso a Puerto Rico, luego de estudiar en el extranjero, llegó con la idea de abrir su propio restaurante italiano. Sin embargo, se dio cuenta de que podía lograr más utilizando las recetas típicas de la cocina criolla. Así, se dio a la tarea de iniciar su fábrica de longanizas artesanales.

Rafael Barrera aprovechó la oportunidad para presentar a Jennifer Marsiglia, de la Fundación ATI (Acciones Transformadoras Integrales), quien inició un proyecto en la comunidad de El Salado, que consiste en rescatar las costumbres culinarias de la zona, que a principios de década vivió el desplazamiento de sus habitantes luego de una ola de violencia. “Nos pareció interesante cómo ellos están tratando de fomentar la cultura y el orgullo en esa zona a través de la gastronomía, porque eso mismo queremos nosotros en Puerto Rico”, dijo.

El foro de este dream team culinario boricua culminó con una reflexión sobre la necesidad de reconocer el valor de todos los que integran la cadena de producción de alimentos. “Lo cierto es que sin el agricultor o el pescador, no somos nada. A fin de cuentas, los cocineros no somos más que humildes artesanos  de lo que la naturaleza nos da”, concluyó Giovanna.