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Los vinos de Long Island Por Rosa María González Lamas el

A menos de 100 millas de Manhattan y cerca también de Nueva Inglaterra, hay un pedazo de tierra entre aguas que se destaca por su tranquilidad, su belleza escénica, pero también por sus vinos. Se trata de Long Island, cuyos vinos poco a poco han ido capturando la atención de conocedores y aficionados por igual, y cuya dimensión enoturística es un nuevo atractivo del estado de Nueva York.

Long Island tiene varias áreas viticulturales importantes que se encuentran entre el océano Atlántico y el Long Island Sound. Un área viticultural (AVA) es un concepto establecido en 1978 en los Estados Unidos y define una zona productora delimitada por características geográficas que la distinguen. Las AVA no especifican métodos o características de producción, aunque se haga referencia a éstos al solicitar definir sus límites.

La mayoría de los viñedos de Long Island ubica en North Fork, ya que el costo de la propiedad en los Hamptons y South Fork es muy elevado. Se protege la propiedad para uso agrícola, por lo que es muy difícil que un viñedo pueda utilizarse para proyectos urbanizables. De hecho, la zona se mantiene fiel a sus orígenes, pues previo a descollar como productora de vides, se destacaba por sus cultivos de papas, al igual que las calabazas, flores y otros productos.

Si bien la última década ha representado el despegue de la industria vinícola de la región, las primeras vides de esta etapa de crecimiento se plantaron en 1973 y eran cepas de Cabernet Sauvignon, Pinot Noir y Sauvignon Blanc. Aunque la primera y la última continúan siendo obligadas en la viticultura actual, la gran protagonista en los viñedos de Long Island es la Merlot.

Además de la Merlot se cultivan otras variedades tintas, entre las que se destaca la Cabernet Franc, una cepa cuyo uso monovarietal se ha ido tornando más y más popular. Pero también hay otras cepas como la Lemberger, Dolcetto, Syrah, Petit Verdot, Malbec y Sangiovese. Entre las blancas se enlistan la omni presente Chardonnay, y otras populares en Francia como la Chenin Blanc, Gewurtztaminer, Riesling, Sémillon y la Viognier. En total hay aproximadamente una veintena de variedades cultivadas.

Long Island ofrece una combinación de clima, suelos y condiciones de cultivo ideales para la viticultura, que le asemejan a los de Burdeos. Clima apropiado gracias a la proximidad al Atlántico y a la bahía de Long Island, buena exposición a la luz solar, son elementos propicios para una óptima producción.

Las estrellas de Long Island son vinos, son inversionistas y son consultores de prestigio internacional cuya presencia en las bodegas de la región se hace cada vez más frecuente.

Una de las más reconocidas es Bedell Cellars, mejor conocida por ser propiedad de Michael Lynne, de New Line Cinema, y productor de las series fílmicas El Señor de los Anillos y Austin Powers. Como sucede en tantas otras bodegas de la zona, la estructura de Bedell es la de un granero reformado cuyo interior contiene moderna tecnología de producción.

Otras bodegas importantes son Martha Clara, que ha hecho también un importante negocio de catering y eventos; Raphael, que reproduce en su interior la forma de un monasterio; Corey Creek;  o Paumanok, nombre indígena que significa “Su tierra”, y que es es reconocida por su exclusivo cultivo de Chenin Blanc.

*La autora probó su primera gota de vino con pocos días de nacida. Probablemente así Rosa María González se interesó en él. Desde San Juan, escribe del planeta sabor en www.viajesyvinos.comwww.foodsfromspain.com y Magacín.